La ebriedad como frontera

Ensayo

La ebriedad como frontera

Andrés Ruiz

Número revista:

9

Tema libre

Más de una cosa en común comparte el poema con la experiencia etílica; abandono de sí mismo en favor de un encuentro con el mundo, vivencia extática que arroja al yo como canica fuera del círculo trazado en su habitual desenvolvimiento. A propósito de esto, hoy tomamos una buena bocanada de aliento para abordar el poema “Celebriedad” del ecuatoriano Edwin Madrid, publicado a inicios de los ‘90s. Al igual que en cualquier borrachera, la voz poética de Madrid se extravía en el fondo de sus vasos, caminando hacia los callejones sin salida del pasado ineluctable, el mordido encuentro con el otro y el modesto lugar que ocupamos en el cosmos.


La arista que resalta al instante es la doble naturaleza de la ebriedad, tanto en su obvia calidad nociva para la salud corporal como en su capacidad para excitar la experiencia vital, en palabras de Madrid (1991) «sólo vive quien bebe (…) / bebiendo vivo» (p. 73). Este último verso conjura una simultaneidad entre el acto de vivir y el de beber tal que permea ambas experiencias al punto de confundirlas. El psiquiatra noruego, Skårderud (2020), comenta sobre esta característica dispar que «si el vino se vuelve peligroso y tóxico, está íntimamente asociado con que sea tan maravillosamente bueno. El cuerpo y el alma se fusionan». En su éxtasis, la bebida permite disolver los límites. Corporalidad  y espiritualidad se aproximan, incluso las alteridades se tornan cercanas.


Este momento de unificación de contrarios sintoniza con los matrimonios del chiste para Freud, quien aseveraba que el instante chistoso se daba precisamente en el descubrimiento o las nupcias de las semejanzas ocultas entre dos puntos desemejantes (Freud, 1986). La relación es directa, el alegre gozo de la bebida permite incluso al dolor y la soledad su entrada sin recelos. En la “Celebriedad” hasta los pasajes más graves en que se recuerda a los amigos desaparecidos o se acepta amargamente la condición mediocre que se tiene en la sociedad no se deja de caer en el chiste. «Me caen mal los poetas / Amo a los borrachos» (Madrid, 1991, p. 43), es la redoblada confesión en este tono que realiza la voz poética en su condición de poeta y borracha.


El acto de reír constituye un verdadero sortilegio, como en la metáfora de Khlébnikov. En el caso del poema de Madrid (1991) la risa permite unificarse en su acto con los demás, incluyendo objetos inertes como botellas, veredas, fábricas, la cantina o hasta la ciudad (p. 37). La borrachera del ego culmina en el derribo de las murallas que lo cercan y contienen. «La identidad trata de definir límites, (…) qué hay dentro y qué hay fuera. El vino es un líquido que disuelve los límites y, por tanto, puede amenazar las identidades, pero también fortalecerlas al abrirse a los demás» (Skårderud, 2020). Este encuentro con el sí mismo a partir del otro es parte del juego de la ebriedad, la cual opta claramente por el oxímoron, y constituye un acercamiento irrefrenable hacia el sentido personal de humanidad.


Precisamente en este estado finaliza “Celebriedad”, cuando Madrid en su modesta condición de bibliotecario, paralelo con su situación de entonces, invita a todo el mundo a beber cerveza. La invitación es absoluta y universal, les abre las puertas de su casa a familiares, criminales, zapateros, cirujanos, conservadores del partido comunista, océanos, polillas, alcachofas, a todos, nadie se queda afuera (Madrid, 1991, pp. 103-109). Resulta claro con este ágape y desde un principio que  la cerveza, como centro en este caso de la experiencia etílica, es un alimento básico; «una cerveza es un plato de sopa hirviendo / es un poema botando espuma» (Madrid, 1991, p. 27), y por lo tanto, al igual que la poesía, no se le puede negar a nadie.



Referencias:


Freud, S. (1986). Obras Completas Vol. VIII El chiste y su relación con lo inconsciente. Amorrortu editores.

Madrid, E. (1991). Celebriedad. Senac.

Skårderud, F. (2020). Ånden i flasken. Psykologisk. https://psykologisk.no/2020/10/anden-i-flasken/




Andrés Ruiz Amancha, nacido en Ambato, se graduó de Comunicación en la Pontificia Universidad Católica del Ecuador. Realizó pasantías en la Casa de la Cultura Ecuatoriana y trabajó por un tiempo en algún periódico en línea. Actualmente es bibliotecario en la Universidad Católica.