La paradoja de la duracion

Ensayo

La paradoja de la duración

Giovanny Hidalgo

Número revista:

1

Los años es una novela relacionada con el tiempo, que se encuentra ligada a esos momentos en que la belleza del mundo es revelada, pero al mismo tiempo desaparece y muere. Entonces nos cuestionamos: ¿por qué hay algunos instantes, aparentemente insignificantes, que permanecen nítidos en nuestra cabeza y son capaces de ignorar años enteros? De esta manera, los momentos son de existencia porque en ellos, el tiempo se congela y se transforma en tiempo puro.  En Los años, las imágenes de eternidad fugaz están presentes en toda la novela; pero no solo existe el tiempo externo de los acontecimientos que van transcurriendo, también se encuentran los procesos del tiempo interior que no tienen mesura, estos pueden ser  monólogos y diálogos sin fin, que llenan los silencios de las múltiples conciencias que se encierran dentro de un solo cuerpo.


A través de pequeños instantes, la novela Los años encarcela al tiempo, formando una cadena de momentos que simboliza el paso del tiempo. Los pequeños fragmentos como …durante unos minutos…,…durante tanto tiempo…,…durante un momento…,…durante el día, por la noche…,…durante todo el verano…,…durante los últimos días..., etc., señalan los lapsos de tiempo definidos y minuciosos en los que los hechos y acontecimientos son relatados en la novela; por ejemplo, describe las luminosas mañanas de verano, las gélidas noches en la que cae nieve en el invierno, las hojas que caen de los árboles, la lluvia golpeando los cristales, etc. El paso del tiempo transcurre no sólo en las acciones, sino también en los personajes como Eleonor que se encontraba con Celia, ella comienza a cambiarse de ropa, toma un espejo y empieza a ver su realidad:


…alrededor del cuello; y echó una ojeada a aquella mujer a la que había tratado tan a menudo durante cincuenta y cinco años que ya había dejado de verla: era evidente que estaba envejeciendo; las arrugas le cruzaban la frente; donde antes la carne era firme ahora estaba hundida o formaba surcos... (Woolf, 2010, pg.149)


Cuando Eleonor habla con Celia, ésta menciona que: “- que tengas cuidado a la hora de gastar agua, porque andamos muy escasos. El pozo…” (Woolf, 2010, pg.149).


El pozo se convierte en un elemento esencial, porque es el lugar donde Eleonor recuerda la carencia de agua en los veranos; además que es un lugar para abastecerse de agua, también se lo evoca como un sitio oscuro de las profundidades de la tierra; se lo puede comparar como el Infierno de Dante, puesto que este lugar es un paraje ulterior de los recuerdos más profundos de nuestro ser. El paso del tiempo se manifiesta en Eleonor, pues se la conoce joven, pero van transcurriendo los años y se va degradando su vida hasta convertirse en una anciana. Eleonor jamás deja de ser ella, resalta una esencia primigenia, que da una característica única que no la abandona.


Para finalizar, podemos aseverar que Los años es una novela, que en una forma muy particular y peculiar, marca el paso del tiempo, los cambios que sufren los personajes, y los pequeños pasos que ejecutan y se acumulan con el transcurso de los años; esta escapada incontenible de los años se hace visible por medio de modificaciones en la fachada de las costumbres, calles, coches e inclusive en las mismas personas. El tiempo es un devenir de cada día que lo cambia todo, es decir una alternancia entre el nacimiento y la muerte, semejante a una montaña rusa que al subir nos hace sentir la adrenalina de estar en la cumbre, pero que irremediablemente tenemos que bajar; por lo tanto, es una sensación del devenir que lo cambia todo. Con la lectura de Los años, se comprende mejor el sentido de la brevedad y lo efímero de la vida, es una paradoja de la existencia dentro de un mundo en una constante evolución, pero perdurable; efímero, pero eterno. Es la paradoja de la vida…

Referencias:
Woolf, V. (2010). Los años. Lumen.