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Reseña libro

'Más allá’: la sala de espera como un nodo
Reseña del libro de Anna Borisova (Boris Akunin)

Andrea Torres Armas

Número revista:

5

Desde que Marc Augé publicara en 1992 su obra Los no lugares, nuestra forma de entender ciertos espacios y su relación con el tiempo y el tránsito ha variado. Los no-lugares son esencialmente contemporáneos; son espacios de tránsito, de confluencia momentánea, anónimos y despersonalizados. Las salas de espera, las estaciones de transporte, incluso los centros comerciales, son el epítome de estas construcciones de la sobremodernidad. “Los no lugares son tanto las instalaciones necesarias para la circulación acelerada de personas y bienes […] como los medios de transporte mismos”, dice Augé (2000, p. 41).


Por otro lado, como proponen Michael y Mathis Güller en su From airport to airport city (2002), los aeropuertos se han convertido en nodos de conectividad esenciales. Son el punto de confluencia tanto de personas como de mercancías y otras redes de transporte.


Ahora, ¿qué es lo que hace que estos dos libros nos conduzcan a Más allá, el libro de Boris Akunin firmado por su heterónimo Anna Borisova? Pues, además de que se sitúa en una sala de espera de una terminal aérea, este texto se propone en sí mismo como un nodo, un tejido que articula desde el espacio (no-lugar) las relaciones entre sus protagonistas y el tránsito que están a punto de iniciar.


Todo comienza en el bar del aeropuerto. La narración se nos presenta enunciando las perspectivas de los pasajeros en tránsito, a la manera de las escenas en el teatro. De hecho, la obra se articula en tres actos, además del punto cero en el que se introduce a los dos protagonistas: Musá, un shahid (testigo o mártir), y Kuzia, un bóxer pelirrojo que trabaja en la terminal; más los diez personajes de reparto.


Los une solo una cosa: la muerte instantánea a causa de una explosión. La trama se urde alrededor de la vida, pero especialmente de la muerte de los personajes. En cada momento podemos hallar rastros de filosofía, religión (varias de ellas), economía e incluso geopolítica sin pretensiones ni grandilocuencias.


Uno de los personajes, Shin Wada, budista, nos propone, por ejemplo, la idea del paso de la existencia carnal a la siguiente reencarnación como una metáfora del estado fronterizo. Grazina, madre católica devota, pecadora irredenta, ve su propia muerte como un alivio de la carga terrenal, pero sabe que antes del juicio final, colectivo por definición, tendrá que enfrentarse con el inexorable juicio individual.


Tras la explosión, sin embargo, no decimos adiós a los personajes: al cruzar el umbral entre la vida y la muerte, quien lee adivina dónde está el alma de cada pasajero cuando el corazón ha dejado de latir, a partir del entendimiento de los credos relatados.


La novela nos toca de manera íntima, pero sin solemnidades. Entendemos, por ejemplo, que a veces, aunque sea de lo más cotidiano, no decimos nada sobre la muerte, no porque asuste, sino porque duele. Es quizá por ello que es más fácil lidiar con la idea del fin de la propia existencia que con la del resto. Esta novela, tan divertida como mordaz y de ágil lectura —no por ello fácil—, se plantea la pregunta que todos nos hacemos: ¿qué le espera a una persona después de la muerte? ¿Qué hay más allá?


También cabe decir que esta edición publicada en 2015 por Pokonkla, editorial colombiana, nos ofrece un acercamiento a la obra de Akunin/ Borisova/ Grigori Chjartishvili desde el uso del lenguaje. Esta primera traducción al español de la obra en cuestión, realizada por Irina Luna y César Castañeda, incluye un buen número de colombianismos, lo que nos pone en relación con los personajes desde la familiaridad, al tiempo que nos descoloca: es como estar en el bar del aeropuerto El Dorado, en Bogotá, y no en la terminal aérea de Moscú.


Anna Borisova (Boris Akunin) logra decirnos, en la literatura, lo que Augé en la teoría: “[Que] los individuos, por simples que se los imagine, no lo son nunca lo bastante como para no situarse con respecto al orden que les asigna un lugar” (Augé, 2000, p. 29). Así, lo que Akunin nos presenta en esta novela, es una etnología de la soledad como condición humana contemporánea.

Augé, M. (2000). Los no lugares. Una antropología de la sobremodernidad. Gedisa.
Güller, M., & Güller, M. (2002). From airport to aiport city. Editorial Gustavo Gili.