Anne Carson Ontologia poetica

Ensayo

Anne Carson: Ontología poética

José Luis Morante

Número revista:

6

Tema entrevista

Y cualquier afirmación sobre lo que el poeta

quiso decir exactamente me incomoda.

Así pues, dejemos el interrogante donde está.

Anne Carson


En las compilaciones híbridas de Anne Carson (Toronto, 1950) hay un fuerte velado del discurrir biográfico, por más que algunos títulos, como Short Talks, La belleza del marido: un ensayo ficticio en 29 tangos o Nox, sugieran la eficacia cálida de la experiencia personal. Su casilla de salida es la formación en lenguas clásicas y un largo recorrido por la antigua tradición grecolatina y el pensamiento occidental, revitalizados y convertidos en apéndices geográficos del presente. La ensayista, traductora de Safo, Esquilo y Eurípides, y docente, durante décadas, de la Universidad de Michigan, se impregnó desde muy joven de la sensibilidad helénica a través de la lectura casual de una antología bilingüe de Safo de Lesbos. La poesía monódica de Safo –como la de su contemporáneo Alceo– abre un cauce de subjetividad en la lírica mediterránea del siglo VII a. C., dispuesto a acoger la voz confidencial del hablante y las directrices sentimentales del intimismo; el poema se hace expresión de enunciados emotivos centrados en el amor y la belleza. Así, la joven estudiante se adentra en la necesidad de explorar las complejidades idiomáticas del griego, una tarea ascendente que comienza con la profesora de latín de su instituto, Alice Cowan, quien le da clases particulares y fomenta su interés por el patrimonio lingüístico ateniense. Tras concluir los estudios secundarios se matricula en la Universidad de Toronto para cursar lenguas y amplía estudios de griego clásico en el St. Michael’s College, de Escocia. Superadas dos cortas interrupciones, en las que se dedica a las artes gráficas, retorna a la Universidad, y concluye su formación. Ya en 1981, consigue el grado de doctora con la tesis Odi et Amo Ergo Sum, sobre Safo, trabajo de investigación que será publicado un lustro después, en 1986, el mismo año que Eros the Bittersweet[1], su amanecer al libro. El laborioso proyecto, llevado a imprenta por Princeton University Press, sondea el concepto de eros y la condición paradójica que emerge desde este sutil ecuador de la identidad, dulce y amargo al mismo tiempo. La semántica recorre la sensibilidad helénica a través de fragmentos líricos, extractos de diálogos platónicos y anotaciones textuales que hacen de la carencia y la búsqueda fundamentos eróticos vitales, conformando un presente continuo en el patrimonio ensayístico occidental sobre el amor. Con preciso testimonio, Carson clarifica el deseo, no como cliché sentimental ni recurso retórico, sino como una necesidad cognitiva e intencional.


Sería en 1992, ya cumplidos los cuarenta y dos años, cuando la editorial independiente Brick Books publica la más temprana entrega poética, Short Talks (Charlas breves). El poemario desmitifica el decurso lírico como territorio expresivo cerrado y hace de la ambigüedad genérica una incisión estética. Los mínimos enunciados de Short Talks podan el lirismo y recurren a la prosa, alentando la reflexión relevante del diario íntimo. El registro de lo cotidiano ubica anotaciones en un marco temporal renacido. Charlas breves (2015) es un viaje de encuentro que propicia una escritura introspectiva y fragmentaria, que da voz a los contraluces del hablante verbal:


Sobre el hedonismo


La belleza me desalienta. Ya no me importa por qué, lo único que quiero es huir. Cuando veo la ciudad de París me dan ganas de arroparla entre mis piernas. Cuando te miro bailar hay una cruel inmensidad, como un marinero en un calmo mar. Toda la noche crecen en mí deseos tan redondos como los duraznos, ya no recojo los que caen.


Sobre el refugio


Puedes escribir en la pared con un corazón de pescado, es por el fósforo. Se lo comen. Hay chozas como esta a lo largo del río. Estoy escribiendo esto para ser lo más mala posible contigo. Cambia la puerta cuando salgas, dice. Ahora dime qué tan mal está, cuánto rato brilla. Dime.


Sobre dónde viajar


Me fui de viaje a un lugar en ruinas. Había tres portones entreabiertos y un alambrado roto. No eran las ruinas de nada en particular. Allí llegó un lugar y se estrelló. Quedaron, luego de eso, las ruinas de un lugar. Y la luz se posaba sobre ellas.


El verbo singular de la escritora se reconoce de inmediato y sumerge en un estado de ánimo indeciso, entre la angustia y el desconcierto, no tanto por su carga autobiográfica –al cabo, el transcurso existencial es un incansable venero temático para cualquier creador–, sino por el extravío que suscitan esas mínimas crónicas de soledad que narran sus poemas. Son retazos, disertaciones, vivencias evocadoras que conceden a lo cotidiano un lado fantasmal, una sombra nebulosa que incide en percibir itinerarios nuevos en la conciencia.


El continuo poético preserva el principio de libertad formal y mantiene su aporte exploratorio en Plainwater: Essays and Poetry (1995), en el que la escritura avanza desde el pensamiento nuclear del agua expandiendo circunvoluciones y meandros que refuerzan la idea de transición y nomadismo. La existencia fluye, se hace corriente del deseo, suma encuentros, carencias, pérdidas, viajes, indagaciones personales donde calmar la sed. También Glass, Irony and God (1995) mantiene su carácter misceláneo, esa condición fronteriza entre la poesía y la prosa.


En el cierre de siglo, la escritora protagoniza una etapa de fuerte pulsión creativa. En 2000 ve la luz la entrega Men in the off hours (2007), una extensa entrega en la que el pretexto culturalista se convierte en recurso habitual, como si el decurso histórico invitara a conocer su anecdotario y la incansable sucesión de vestigios que conforma la arqueología epocal. La escritura no tiene un sentido unidimensional. Tantea propuestas argumentales, entrelaza motivos, yuxtapone indagaciones reflexivas, explora apuntes biográficos y escribe relatos mínimos y epitafios. El denso contenido compone una vista panorámica plural, donde el lenguaje experimenta consigo mismo, lejos del lenguaje ordinario y su carácter plano.


En los poemas de Carson la realidad es un cociente de expectativas, siempre imprevisible; lo inesperado cuestiona hábitos rutinarios; en cualquier momento una estela vacía se llenará de lo que es y de lo que no es. De una aparente contradicción emanan muchos argumentos.


Solo un año después se publica uno de los hitos del trayecto, La belleza del marido(2007), subtitulado Un ensayo ficticio en 29 tangos[2]. El libro consiguió el Premio T. S. Eliot de Poesía y alentó un enorme refrendo crítico. El original subtítulo alude al baile rioplatense, definido por sus movimientos lentos y por la diversidad de pasos ejecutados por la pareja. Anne Carson convierte esa danza argentina en una analogía de la vida conyugal. El fondo reflexivo de los textos acoge una certeza aforística de John Keats, a quien se dedica el libro: “la belleza es verdad y la verdad belleza”; tan hermoso principio con el tiempo convierte su transparencia en limo. La convivencia erosiona y degrada, y el amor pierde su imagen ideal para convertirse en un mero naufragio afectivo. La capacidad dramática invoca a Eros y a esa herida profunda que conmociona cada identidad.


La compleja profundidad de Decreation: Poetry, Essays, Opera, editada por Knopf en 2005, no encuentra su traslación al castellano hasta 2014, cuando es traducido por Jeannette L. Clarion para el catálogo de Vaso Roto. La entrega mezcla cotidianeidad y onirismo, como si entre ambos términos existiera un espacio de intersección, un umbral abierto entre realidad y sueño. El avance dispar de Decreación, un epígrafe tomado de la obra de Simone Weil, ensambla las composiciones iniciales de “Paradas”, un ensayo sobre los sueños, una indagación en torno a lo sublime y los textos poéticos de los apartados “Sublimes” y “Gnosticismos”, para hilvanar después una coda que recurre al aforismo como estrategia expresiva y un homenaje a Gertrude Stein. De tan compleja diversidad, la profesora y filósofa Ana Carrasco Conde (2017) investiga la relación entre Anne Carson y Friedrich Nietzsche, prolongando así la estela indagatoria abierta por Harold Bloom (2005). Se analiza el proceso de disolución del yo a través del lenguaje, concebido como una red de palabras dispuesta a tejer mundos ficticios, en los que la centralidad del sujeto desaparece abocado a una realidad tensional y en continuo cambio.


Un luminoso aserto de Erich Fromm, “Nunca es tarde para amar”, explica con convicción el detonante argumental de Nox. La miscelánea entrega nace impulsada por el fallecimiento de Michael, hermano mayor de la escritora, que murió en Copenhague en 2000, tras una existencia compleja, marcada por la droga, que convulsionó las relaciones familiares. El libro Nox (2018) incluye fotografías, cartas, manuscritos, pinturas, collages y tiene el formato de un acordeón, como si diera cuerpo a una propuesta experimental, nacida en un taller de artes gráficas[3]. Los poemas se convierten en diálogos, instantáneas rememorativas, indicios afectivos hilvanados en frases, introspecciones… Y es definitoria la inclusión de la “Elegía 101” de Catulo. Es un poema muy breve, pronunciado ante la tumba de su hermano en Asia Menor. La versión latina justifica las entradas del diccionario que proporcionan, una por una, el significado de cada palabra del poema, ejemplificado con citas y frases de autores clásicos innominados. La versión del poema en inglés y su traslación al castellano se convierten en núcleo central del libro:


Atravesé multitud de pueblos, multitud de océanos.
Llegué a estas pobres tumbas, hermano,
para traerte la última ofrenda debida a los muertos
y hablar (¿por qué?) con la ceniza muda.

(Catulo, Elegía 101)


Nox es la noche existencial, esa cartografía de sombras que conforma el reverso del día; que nos deja a solas con nuestros miedos y acumula recuerdos compartidos sobre el fondo negro de la pérdida.


El Premio de Poesía Griffin, creado en el año 2000 por el empresario y filántropo Scott Griffin, con carácter anual, para destacar al mejor poeta canadiense del año y al mejor escritor internacional, ratificaba la hondura literaria de Red Doc> (Knopf, 2013), libro que toma sus coordenadas básicas de la novela poética Autobiography of Red(1998)[4]. Red Doc> reactualiza los personajes mitológicos de Hércules y Gerión y los transforma en G y Sad, dos presencias del siglo XX que viajan hacia un lugar frío. El trayecto común propicia el desarrollo de asuntos nucleares como la relación de familia, el rechazo a la guerra o la incansable fuerza del tiempo como generador de experiencias y decepciones.


El poema ensayo The Albertine Workout (2016) es una inmersión en profundidad sobre el personaje de Albertine, creado por Marcel Proust en su obra cumbre En busca del tiempo perdido. El volumen contiene cincuenta y nueve esquejes textuales de mínima longitud argumental y dieciséis apéndices. Recuerda una tabla de ejercicios mentales, ejecutada para aislar cada rasgo definidor del personaje, apoyada en una incontinente erudición; pero no se trata de recorrer solo la condición subjetiva de aquella sensibilidad, sino trascender lo personal para adentrarse en campos conceptuales como la sexualidad, el matrimonio, la muerte, el devenir temporal o los recuerdos. La imagen de Albertine Simonet, dulce y gentil, bisexual y lesbiana, protagoniza un proceso identitario que la convierte en dueña de sí misma y de su destino. Con un reconocible talento vital, se establece en su periplo existencial un deslizamiento progresivo desde los vértices del deseo en la relación sexual hacia un intimismo que muda su propio rol social. La significativa potencialidad del personaje alienta en Anne Carson una lectura crítica y creadora, transcrita como siempre desde la ambigüedad genérica del texto.


En esta etapa del ahora creador, Float (2016) supone una revitalización del vanguardismo expresivo y formal. Integrado por más de una veintena de textos que su autora define como performances, la conjunción de asuntos alienta una muestra artística interdisciplinar sin aparente conexión[5] y concebida para una representación en público. Encuentran sitio en el tratamiento creador, Proust en una gélida llanura islandesa, un viaje al Olimpo para el encuentro con Zeus, la peculiar gramática de Hegel, el hermetismo de la prosa de Gertrude Stein o las sensaciones que deja la anarquitectura de Gordon Matta-Clark.


Ecléctica y vanguardista, con pleno rechazo del arquetipo convencional del género, la obra poética de Anne Carson sugiere un abrazo textual de travesías narrativas que aglutina enunciados autobiográficos objetivados, paisajes narrativos, estudios ensayísticos y recuperaciones culturales. En ocasiones, sus usos versales recuerdan a Wallace Stevens, William Carlos Williams, Marianne Moore o John Ashbery, pero el enfoque general mantiene una perturbadora singularidad. Desde el espíritu de la diferencia, la ontología poética de Anne Carson instaura un discurso abierto, de naturaleza proteica, cuajado de elementos desestabilizadores frente a itinerarios convencionales. En la configuración de la materia verbal, su poesía es prosa y su prosa ensayo interpretativo, con denso contenido intertextual, como si el lenguaje buscase ángulos de liberación practicando una continuada impertinencia textual. Desde esta filosofía creadora de la insurgencia, Anne Carson asienta su textualización libre, ese espesor discursivo de la palabra que da voz al ser uno para ser distinto.



[1] Una reedición de Eros el dulce-amargo de sólido interés es la impulsada por la editorial Fiordo de Buenos Aires, en 2015, con prólogo de Mirta Rosenberg y traducción de Mirta Rosenberg y Silvina López Medin.

[2] La primera edición publicada por Lumen apareció en 2003, con versión al castellano de Ana Becciu.

[3] El diseño del libro original es obra de la fotógrafa y artista plástica Arlene Goldberg y el traductor Olivier Tafoiry. Se puede entender la semántica de “noche” como el persistir de la sombra después de la amanecida. La escritora acuña una imagen muy gráfica de ese estado de duelo postraumático, es estar en “una habitación no precisamente desconocida, donde se busca a tientas el interruptor de la luz”.

[4] El enfoque monolítico de este ensayo en torno a la creación poética de Anne Carson deja fuera de campo la novela en verso Autobiografía de rojo  y las excelentes traducciones de la canadiense, para centrarse de forma única en todos los títulos del itinerario poético.

[5] Esto justifica que la edición bilingüe realizada en España, traducida por Jordi Doce y Andrés Catalán para Cielo Eléctrico en 2020, se presente como un conjunto de folletos individuales, sin orden concebido de lectura e incluidos en una caja transparente.

Referencias

Bloom, H. (2005). Genios: Un mosaico de cien mentes creativas y ejemplares. Norma.
Carrasco Conde, A. (2017). Decrear un mundo y disolver el yo. Friedrich Nietzsche en la poesía de Anne Carson. Revista de filosofía Eikasia, enero, pp. 177-186.
Carson, A. (2016). Albertine. Rutina de ejercicios. Edición bilingüe, traducción de Jorge Esquinca. Vaso Roto.
Carson, A. (2007). Men in the off Hours, Hombres en sus horas libres. Traducción de Jordi Doce. Pre-Textos.
Carson, A. (2018). Nox. Edición bilingüe, traducción de Jeannette L. Clariond. Vaso Roto.
Carson, A. (2015). Short Talks, Charlas breves. Traducción de Ezequiel Zaidenweg. Zindo & Gafusi Ediciones.
Carson, A. (2007). The Beauty of the Husband. Edición y traducción de Andreu Jaume. Lumen Editorial.