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Errata

Número actual

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Errata: interrupción del trazo; signo que presiente la tierra bajo la superficie inagotable y brumosa del agua. Obsidiana tallada, la errata da forma dentada al espejo y signa al puñal su deriva.

Errata: incisión florecida en la piel, metal vehemente del signo, óxido negro tramado en la sal; marca abismada en surcos, poro boquiabierto donde el polvo disemina el origen del sentido. Grano fotográfico en el que prolifera el detalle: trazos en rastros, despojos, yerros, errancia.

La errata, para Kafka, se desplaza por una cuerda tendida a ras del piso. Está hecha para tropezar, no para ser atravesada.

Elipsis sonora

Errancias
(Un fruto o un escombro)

Marialuz Albuja Bayas

Tema dossier

La ausencia de destino marca un rumbo, un ritmo otro que desemboca en nuevas posibilidades de nosotros mismos. Atreverse a errar y a errar podría ser, hoy en día, mucho más que una locura: una decisión consciente, una nueva versión del viaje del héroe, sin pretender serlo, pero con igual -o mayor- valentía. Algo parecido a lo que sucedía con los viajes de descubrimiento en que los marineros ignoraban hacia dónde iba a llevarlos la marea.

César Vallejo cronista: «Matar el arte a fuerza de liberarlo»

Fernando Albán

Tema libre

El ingenio se cultiva en base a la disciplina y al ejercicio constante, con miras a convertir al escritor en amo de la parte técnica del quehacer artístico. Por el contrario, en el gesto poético que brota del genio, el léxico disponible y los nuevos materiales provistos por la dinámica propia del mundo moderno son asimilados por el espíritu y convertidos en sensibilidad

Doler-ser madre

Áurea María Sotomayor

Tema libre

Jamás el fuego nunca es un recorrido sensible, sensorial y corpóreo por la maternidad como promesa en medio de un mundo reseco, austero y óseo.

Un siglo sin Dios

David Barreto

Tema libre

Pienso, en todo caso, si no sería más provocativo precipitarnos al abismo sabiendo que este abismo carece de espesor, que el vacío que tanto pesar produce a Eliot, Schmitt y a Wittgenstein (y, por supuesto, a Vallejo, Joyce, etcétera) no es sino resultado de la autoimpuesta producción de sentido —sentido semántico, histórico, económico, político, filosófico, etcétera—, y de su inevitable fracaso, que se cierne sobre todos nosotros como si fuera el único espacio desde donde concebir la vida.

Jorge Luis Borges: entre laberintos, híbridos y el tiempo

Aitana Samaniego

Tema libre

...los laberintos que articulan varios de sus escritos pueden ser espaciales o temporales y, al mismo tiempo, no pierden la posibilidad de intercalarse. Se crean, entonces, situaciones en las que los lectores se encuentran ante un texto al que habían dado lectura antes, pero que ahora contiene otros personajes, escenarios, tiempos y problemáticas. De esta manera, la obra del escritor termina por convertirse en una especie de palimpsesto: un universo literario infinito.

La dictadura del cuerpo perfecto

Marcos Rivadeneira

Tema libre

...pienso que ahora hemos normalizado la sacralización del cuerpo y exacerbado su consumismo, de modo que podemos comprar partes del cuerpo como en almacén.

Discípulo de las palabras

Hugo Mujica

Tema libre

...callar es también propio de la sabiduría de las palabras, es su enseñarnos a confiar más allá de ellas mismas, a ver que también lo callado es un camino, una huella, aunque no se deje ver; un decir aunque no resuene en una voz. Una hendidura que atraviesa, que abre las palabras y que en esa apertura también ellas se revelan tan inabarcables como la realidad que nombran.

El americanismo en América, de Bolívar a Martí, y el ecuatorianismo de Adoum y Donoso

Mario Campaña

Tema libre

Quien dice hoy que Ecuador es un país mestizo, que América es un continente mestizo, mencionando con ello una unidad y no una multiplicidad étnica y cultural tal vez contradictoria, es un soñador o un embustero, y en los dos casos encubre el dominio y la explotación que la mayoría de la población blanca, descendiente de europeos, y sus imitadores mestizos o indígenas, inflige a sus congéneres.

Fiebre de carnaval

Yuliana Ortiz Ruano

Un día antes de carnaval, las ñañas, que no son realmente mis ñañas sino las ñañas de mi mami Checho, pero que qué horrible la palabra tía y que ellas son jóvenes y no unas viejas de mierda, me peinaban la cabeza como arañas. Me hacían las trencitas de carnaval sentadas en las sillas del comedor de madera y yo sobre el suelo también de madera; veía los perros pasar, las horas, llegaba el sueño y ellas seguían en la tejedera. Nos echaban agua y brillantina en el pelo, lo descarmenaban entero antes de empezar a trenzar y una vez iniciada la peinada solo la podía parar el fin del mundo.

El reverso glacial de su recuerdo

Mauricio Zuleta

...Es una representación terrenal de los tres espacios reservados a las almas después de la muerte, donde una clase social en particular ocupa todo el cuadro. En el infierno, pequeño para la gran cantidad de gente pobre que se agita sin descanso en las calles, se barruntan las chimeneas de las fábricas en lontananza que llenan la atmósfera de humo y tiñen el cielo de rojo; en el purgatorio, de altos edificios y parques comunales, las personas se mueven ordenadamente entre la oficina y el hogar, en carro o a pie, sin alzar la vista nunca porque no se ve más allá de las terrazas y los techos...

Degenerado

Ariana Harwicz

Tiempo de receso. Banco, pasillos, salas con ventanas de vitrales. Tengo la impresión de haber sido un piadoso. Ahora yerro y la luna está casi a mi altura. La puedo tocar, abalanzarme, embocarla. Estoy en la carretera sinuosa de casas de capotas irregulares, barandas y perros de raza dormidos con sedantes. Estoy sufriendo cigarrillo tras cigarrillo. Estoy maldiciendo frase a frase. Yo no podía, no podíamos papá alejarnos de ella unos kilómetros. Era algo que fallaba cada vez. Mis hermanos y yo nos subíamos a sus piernas y ella se tiraba a dormir con nosotros encima, le pesábamos tanto, nos dejaba echados alrededor suyo, a papá le estorbábamos, nos tiraba afuera. Me retiran del pasillo hacia otra sala más pequeña y custodiada, las manos con esposas.

La española cuando besa

Fernando Iwasaki

Contemplando cómo se besaban y acariciaban indiferentes al mundo, me pregunté si a mí podría ocurrirme algo así. ¿Cómo saberlo si nadie jamás me ha mirado de aquella manera? Mi marido no es tierno, pero tampoco se pone animal como aquel hombre se estaba poniendo en la barra. Y la chica, qué fuerte, dejando al novio en la estacada. Esa mujer se estaba entregando a un desconocido tan sólo por una mirada que la había hecho sentir única, deseada y especial. Las bragas se me estaban empapando cuando el novio regresó al Goody's dando un portazo.

Anatomía transparente

Rommel Manosalvas

Me tomo una píldora roja. Hoy el cuerpo me arde, me escuece en lugares a los que no llegan mis dedos. Me tomo una píldora y me echo en la cama. Afuera, el ruido de los carros; adentro, solo el golpear de vísceras en habitaciones angostas haciendo vibrar los cristales. O es que mis ojos tiemblan y se enturbian.
Me quedo dormido y sueño con trenzas larguísimas, con blusas floreadas. Sueño con moscas que brillan como constelaciones inquietas. En mi garganta se acunan gritos que devuelvo sobre un papel convertidos en palabras como miedo, sexo, enfermedad, muerte.

Las Marías de José

Gabriela Polit Dueñas

La venganza es una miel, y el néctar de esta venganza sale de un libro en el que las palabras estaban unas sobre otras. Fue editado en el 58, ya no tiene lomo que lo mantenga unido, su dueña lo sostiene con una liga de goma, por eso el libro estaba acostado. De sus páginas descuajeringadas salieron palabras como vacas salvajes, tomaron el rumbo que quisieron y llegaron hasta donde estoy yo, en otro libro abierto. Este es sobre migración y los problemas de este siglo desventurado, lo que explica que la historia que voy a contar no es mía, o no es solo mía. Es también de don José de la Cuadra, la escribimos a cuatro manos, casi como sugiere su apellido.

El silencio de Dios

Jorge Vargas Chavarría

El sonido inconfundible de la muerte en el golpe de una piedra contra el suelo.
Un calor se esparce en su cuerpo. Le quema el estómago. No se atreve a mirar la destrucción a sus pies, que los otros niños husmean ahora con un palo.
—Ya, Fausto, ha sido un juego. Di algo —le pide Panchito.
Los pájaros del bosque detienen su canto. Fausto oye y siente el silencio como a un enemigo. Se cuestiona si acaso ese silencio del bosque es Dios.

Éxodo X

Luis Carlos Barragán

Cuando la gente cambia, todo alrededor cambia: la vida deja de ser la misma.
Me aliviaba saber que en algún lugar del mundo habría una casa o un armario con todo lo que le quedaba bien a mi nuevo cuerpo: zapatos de la talla adecuada, una vida, un amor y una familia a mi medida.

Tres versiones de la angustia

Ana Cristina Franco

A pocos centímetros de la tierra, entre ramas y hojarasca, el gato husmea.
Tengo una nube incrustada en el cerebro.
Una mariquita se pasea entre mis dedos.
El cielo se mueve. Se transforma como un consuelo.
Se hará flor. O nada.

Trajiste contigo el viento
(fragmento de novela)

Natalia García Freire

...Míralos, Mildred, sordos al viento y ciegos como animales perversos. Con voluntad de esclavos. Mira a los hombres y a las mujeres creados por el Verbo, moldeados con el polvo de estrellas muertas. Mira su cuerpo, que es el cuerpo de Cristo, y mira sus ojos perdidos, sus huesos viejos a punto de romperse. Mira al pueblo de Dios que te ha abandonado. Mira al pueblo de Dios que has maldecido. Todo Cocuán seguía cantando, apretaban los labios. Algunos levantaban sus manos, sus ojos se nublaban, se cubrían con un manto blanco. Trataban de huir y no podían. Los demás los retenían, los obligaban a cantar. Un pueblo es una cadena hecha de pesadillas.

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«Es de enorme importancia que se escriba gran poesía, pero no importa en absoluto quién la escriba».

Ezra Pound

Fotos

Judith Filc

Una familia arrastra un carro en la vereda.
Se para frente a un tacho de basura.
Los chicos corren
trepan
se tiran de cabeza.

Salpican cartón, plástico y metal.
Emergen entre sobras de comida.

Excavan tesoros que aferran, posesivos.
Saltan del tacho a la vereda.

Juegan carreras de autos.
Cuentan cuentos moviendo títeres.
Acunan muñecas tarareando bajito.

Sus ropas despiden un olor ácido.

Libro de las visiones

Julio Pazos Barrera

El texto fracasa.
Ya no es texto, es un zafarrancho de escalpelos.

Ansiedad que me reduce a un envoltorio, a una especie de
monstruo palpitante.
Estoy en los alrededores de la conciencia.

Soy un molusco atrapado en la canícula.

Parezco un oso hormiguero hambriento que hoza en el baldío.

Cascajo

Manuel Illanes

Bacon

una mueca
que se pierde

como
una veladora
en la oscuridad

como
un grueso
brochazo
sobre la tela
de nadie

de nada

de esta
carcasa.

Otra vez en la tierra

Germán Arens

Este es mi último libro de poesía.
Me alejo para siempre de quienes
intentan derrotar a la muerte.
Algo dijo Lamborghini alguna vez
y coincido con el hombre
del que sólo leí un libro.
No recuerdo exactamente sus palabras,
hablaba de inmolarse al escribir.
Pobrecitos los que escriben…
Dejar la vida en lapiceras.

Labor de duelo

María Paulina Briones

ya nada respira en esta ciudad
ni las palmeras de la necrópolis de mármoles
ni los lechuguines inquietos del río seco
esperamos el milagro de la lluvia con la lengua partida
tememos nuestra muerte en la sequía
irónico fin para los habitantes de un puerto.

El rumor de mi hermano

Jesús García Mora

Quería ser como el héroe de Nacozari en verdad lo quería
me imaginaba en la fragua con mi padre usando tejana y botas
pero preferí los tenis y vivir en la Libertad siempre en la Libertad
porque acá la cosa es violenta como en el pueblo
si no te anivelas te lleva la corriente del río.

Entonces nunca voy a manejar un tren
los hijos del Sol explotamos solos.

Extranjería

Andrés Ruiz Amancha

Se cruza,
Luego regresa.
Su secreto en cada
vértice.
El interior refleja
puramente el exterior.
Siete casas, siete paradas.
Cada nombre traza una
línea. Adentro,
el cruce, el centro.
Afuera la suma de
cada punto, el círculo.
Nuestra luz,
una órbita.

O el sol como un pinchazo

Fabian Guerrero Obando

II

Es un descubrimiento tardío,
Aunque no es lo que queríamos que fuera.

El mismo olor rancio que nos envuelve
Es el que arrastra los pies
Por las esquinas y los bordes.

Como viejo en lo viejo.

Como pelo pegado a la carne
Casi quieta.

Es el mismo olor que golpea de nuevo esa carne.

Celebración de la memoria

Siomara España

El cuerpo es un vaso que se rompe
es memoria intermitente
que esparce su salitre de témpanos de miedo
que obliga al giro de la frente
al filo de los años
cuando los huesos
las caderas
los tendones
caducos se han quedado
y el tazón de oro
se (des)luce en flores blancas

Almacén

Carlos Luis Ortiz

UNO
El cielo ha de perforarse
cuando el poema sea más puro que el hueso,
cuando en una línea quepan los continentes y las llanuras de la noche,
un día oscuro y tan amplio como el ojo del pez muerto.

Mis compañeros salvajes desnudarán sus cuerpos
hasta encontrar la calma.
Y ya cuerpos sin cuerpos ascenderemos.

El infierno prometido

Carolina Soria

Miércoles 10:07


demasiado anclaje
demasiados sueños

de qué manera acallar las ansias
dónde ubicarlas para que no muerdan

qué hacer con lo no-verdadero
con la incertidumbre
que apaga el intento

Nocturnos tercermundistas

Camilo Sánchez

Leía como un preso lee las pocas letras que posee
o como un evangélico enajenado
que estudia la palabra
en los grupos especializados
de los miércoles por la noche.

Una oración es una casa

Estefany Vaca

II
La escritura se anuncia
en total ausencia.
Se escribe una casa en el a i r e.

La casa es anterior a su nacimiento,
la he visto sin conocerla,
y solo con los años he podido traducirla.
Hay cosas que esperan mucho tiempo ser nombradas,
para habitar la voz que las pronuncia.

Anticine

Juan Domingo Aguilar

días de radio

mi abuela me viste
con mi traje de los domingos
se ajusta la camisa
que le regaló mi abuelo
y enciende la cámara

vamos niños dice sonreíd
si ocurre alguna desgracia
o perdemos la memoria
esta foto conservará
la ropa con la que un día
fuimos felices

Los países subterráneos

Damián Salguero Bastidas

Cansada estoy de este perfecto castellano que bien sabe disfrazar las masacres, cansada de mi tradición de olvidar la semilla y llorar la hoja que inevitable muere en la risa de agosto, y este, mi perfecto castellano, entierra la sangre y da nacimiento a una historia sin muertos, pero todos mis muertos alegres bajo los guayacanes bailan.

el zumbido de nuestras bocas

Tamia Miranda

Nos dicen
Contentaos
pueblo santo
con un quiosco de comida
y vuelvan a empezar
que nadie se baraje
de ser embajador
de éste espectáculo privado

Humus

Leonardo Alezones

no soy el hueco
que deja un clavo oxidado
sobre el tronco de algún limonero

tampoco el agrio de sus frutos
manchados de blanco y con hongos

aunque ahora el patio se rebosa
y la muerte me bebe como su raíz a la tierra
hay algo que sí soy
tu canto

Mi perro no lee mis poemas

Sara Montaño Escobar

Mamá no entiende que, aunque soy más joven que ella,
mi cuerpo es un cementerio de sueños
que han envejecido mi pequeña alma.
Mamá no entiende que cuando se queja de cansancio
yo me quejo de soledad, de ausencia y de mentira.
Mamá no entiende que hace tiempo deduje
que no todos agradecen el milagro de la vida.
Mamá no entiende que no solo los perros envejecen
de manera prematura.

Contemplar el abismo

Diálogo con Ariana Harwicz, por Shubert Silveira

Ariana Harwicz estudió cine y teatro en Argentina y se radicó en Francia en 2007, donde comenzó su carrera literaria en la campiña francesa, cuyo paisaje le propició crear una de las voces más novedosas de las letras latinoamericanas contemporáneas.


Su primera novela, Matate, amor, fue publicada en 2012 y a ella le siguieron en un corto lapso La débil mental, de 2014, y Precoz, editada en 2015. Estas tres obras conforman una trilogía involuntaria que ha sido recientemente editada en Anagrama con el título Trilogía de la pasión. Estas ficciones indagan en una prosa vertiginosa el complejo vínculo entre madre e hijo, las pasiones, el deseo exacerbado y su falta. En 2019 Harwicz escribió la que es hasta el momento su última novela, Degenerado, un extenso y cínico monólogo de un hombre acusado de pedofilia.


En 2018, la traducción de Matate, amor al inglés (Die, My Love) permitió que fuese nominada al prestigioso premio Man Booker Internacional y recibiera un amplio reconocimiento por parte de la crítica y los lectores. Actualmente es una de las escritoras de lengua hispana más traducidas.


El estilo de Harwicz no deja al lector indiferente, con intensidad y crudeza su literatura explora el vértigo del deseo, la fascinación del crimen, la banalidad en los vínculos humanos y el potencial creador y destructivo de la maternidad, así como los tabúes de la sociedad contemporánea.


En esta entrevista la autora ofrece su punto de vista sobre la literatura y el arte, las dinámicas del diálogo, el cine, el estilo literario y la lengua.

Mestizaje, independencia y microficción

Diálogo con Fernando Iwasaki, por Marialuz Albuja Bayas

Fernando Iwasaki (Lima, 1961), narrador, ensayista, crítico e historiador, visitó Quito en mayo de 2022, como ponente en el congreso que organizó la Universidad Andina Simón Bolívar sobre el tema de las independencias de nuestra América, con motivo del Bicentenario. Fue un placer conversar con él en esta entrevista exclusiva para Elipsis.


Caracterizado por su erudición, humor y agudeza, Fernando nos entrega ciertas claves de su pensamiento respecto de la historia, la cultura y la literatura hispanoamericanas, así como de la riqueza del mestizaje que hace de Latinoamérica un continente tan singular.


Aunque ha vivido en Sevilla desde finales de los 80 (después de otras idas y venidas entre el viejo continente y el Perú), su escritura, tanto ensayística como de ficción, es un diálogo constante entre los cuatro países que constituyen su origen, debido a la confluencia ancestral de un bisabuelo materno italiano, un abuelo paterno japonés, una abuela materna ecuatoriana y su Perú natal.


Ha publicado una enorme lista de obras que actualmente circulan por América Latina y Europa. Su ensayo RePublicanos: cuando dejamos de ser realistas recibió el premio Algaba de ensayo en 2008 pero su obra ensayística resulta casi innumerable, destacándose algunos títulos como Mi poncho es un kimono flamenco, El descubrimiento de España, Mínimo común literario y Brevetes de la historia universal del Perú, entre otros. En 2014 obtuvo el premio Don Quijote de Periodismo por su ensayo La mancha extraterritorial, “la patria de los narradores que vienen de las afueras del español”, en palabras del autor.


Su obra de ficción, no menos nutrida, pasa por el género novelístico (Libro de mal amor, Neguijón, Mírame cuando me ames), varios libros de cuentos (entre ellos, Tres noches de corbata y Helarte de amar), además de sus famosos microrrelatos en un volumen titulado Ajuar funerario. Esto sin contar con innumerables artículos publicados en diario El País y en otros medios de España, Latinoamérica y el mundo.


Sea cual sea el registro en que Fernando Iwasaki aborde la escritura, su pluma nos sorprenderá con su habilidad de encontrar una salida distinta para tratar aquello que nos concierne en tanto hispanoamericanos: el lenguaje, la identidad y esa mezcla increíble que somos.


Nuestro encuentro fue en el estudio de audiovisuales de la PUCE, y creo que habríamos charlado toda la tarde si no hubiera sido porque las baterías de los equipos terminaron por sucumbir…

El lenguaje como provocación de la memoria

Diálogo con Siomara España, por Juan Carlos Astudillo

Siomara España (Manabí, 1976) es poeta, narradora, crítica y docente universitaria, y uno de los nombres más representativos de la poesía ecuatoriana actual. Su obra, conformada por seis poemarios, ha ganado el Primer Premio Juegos Florales (Casa de la Cultura Ambato), en 2012 y el Primer Premio Poesía Universitaria Universidad de Guayaquil, en 2008, entre otros reconocimientos.

En el contexto del XIV Encuentro sobre Literatura Ecuatoriana y Latinoamericana Alfonso Carrasco Vintimilla, de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Cuenca, en el que fue parte del homenaje póstumo a Eliécer Cárdenas, platicamos sobre su vida, su poesía y aquello que se teje entre ambas.

Éxodo X: Amor y odio entre “el yo y el otro” en la ciencia ficción

Diálogo con Luis Carlos Barragán, por Mario Morera

Durante el verano y otoño de 2021, al realizar la investigación para preparar un curso de postgrado de ciencia ficción en América Latina para Stephen F Austin State University, Texas, tuve la grata sorpresa de leer el cuento Éxodo X, del colombiano Luis Carlos Barragán. Un texto en el que el autor explora, según sus propias palabras, su obsesión por navegar las dinámicas de comprensión recíproca entre “el yo y el otro”, en una realidad alternativa en que cada criatura, humana o animal, vive con la latente posibilidad de transformarse un “algo/alguien” diferente al que/quien se era antes.


El Tercer Mundo después del Sol, antología de la que toma “Éxodo X”, es, como lo indica su contraportada, una vitrina en la que se propone la idea de que: Latinoamérica no es el tercer mundo, no es posibilidad de desarrollo, es una realidad en la que se amalgaman los saberes ancestrales, la ciencia, el realismo y la fantasía.[...] Cada cuento descubre que los cóndores, los jaguares, la ayahuasca, los indígenas, el chamanismo, los videojuegos, las inteligencias artificiales y el ciberespacio tienen su lugar en la ciencia ficción.

El corazón de Roma

Diálogo con Santiago Posteguillo, por Shubert Silveira

Santiago Posteguillo tiene formación en filología y lingüística; además, es profesor de lengua y literatura inglesa en la Universidad Jaume I de Castellón de la Plana. En su carrera como escritor se destaca su importante producción en la novela histórica.


En 2006 publicó su primera novela, Africanus: el hijo del cónsul, que daría lugar a su trilogía sobre Publio Cornelio Escipión, la cual se complementa con Las legiones malditas, en 2008, y La traición de Roma, un año más tarde. En 2011 comienza una segunda trilogía, esta vez sobre el emperador Trajano. Así publica Los asesinos del emperador, a la cual le seguirán Circo Máximo en 2013 y La legión perdida en 2016.


En 2018, su novela Yo, Juliagana el prestigioso Premio Planeta. En esta monumental novela el autor rescata la figura de Julia Domna, emperatriz romana que forjó la dinastía Severa a fines del segundo siglo de nuestra era. En 2020 Posteguillo da un desenlace a la biografía de la emperatriz con Y Julia retó a los dioses.


Asimismo, Posteguillo tiene una trilogía sobre la historia de la literatura conformada por los libros La noche en que Frankenstein leyó el Quijote, La sangre de los libros y El séptimo círculo del infierno.


Poco después de realizada esta entrevista se estrenó la miniserie El corazón del imperio, escrita y presentada por Posteguillo. En esta producción de Movistar Plus+ hallamos seis episodios sobre las mujeres de la Antigua Roma: Julia Mesa, Fulvia, Achilia, Aunia, Livia Drusila y Cleopatra, así como las gladiadoras, las vírgenes vestales e incluso Heliogábalo, el emperador que contrajo matrimonio con dos hombres. La miniserie fue rodada en latín y nos ofrece con un ritmo vertiginoso otra mirada sobre el mundo antiguo. Además, recientemente se ha publicado su última novela, Roma soy yo, que tiene al mismísimo Julio César como protagonista.


En esta entrevista Posteguillo nos habla de su concepción de la novela histórica, de Escipión, Trajano y Julia Domna, sobre lo que el mundo antiguo tiene para enseñarnos y lo que de él ha quedado oculto en la voz de los historiadores.

«La luz es lo que se encuentra en el centro del misterio».

Basarab Nicolescu

Cheval et petit pois

María Auxiliadora Balladares

Traducido por Jeanne Bollée

Tu voudras te nourrir de l’épais ciment des ponts
Des mains des matrones sur un corps flétri
Du voisinage maquillé pour la route avec péage
Salue-moi toujours avec ton délit et faux pas
Qui meurt le premier
Roque
Le héros
Ou la terre

Tres poemas

Charles Bernstein

Traducción por Enrique Winter

La poesía es como un desmayo, con esta diferencia:
te devuelve el sentido. Pero sus
parábolas no son únicas. El humo del
bote hace que los hombres bromeen. No
gimnástico: pirotécnico. La continuidad
de una sonrisa —irónica, perfumada. No esto
se vuelva frutal con tanto cambio
alrededor. El sentido de la variedad: pánico.

Blake y el yogui

Michael McClure

Traducción por Benito del Pliego y Andrés Fisher

Las obras de Blake, como los artefactos de todos los grandes artistas, son su cuerpo. Los gestos vienen tan directamente de su ser físico que su presencia es real y física. Blake se le apareció a Allen Ginsberg en una visión. En la adolescencia soñé que era Blake. Blake parecía una presencia tan real como la de un automóvil.

Poesía kurda: 3 poemas de 'Min û şarekan'
(Las ciudades y yo)

Hiwa Kader

Traducción del kurdo por Jiyar Homer y Ariel Miller

Los humanos
se han acostumbrado al silencio de Dios,
por eso es que ellos hablan y Dios no.
Los humanos
ni siquiera saben lo que dicen:
ninguna de sus palabras es la palabra de Dios
Los humanos
no pueden creer
que Dios es El Silencio.

Cuando mi hermano fue un azteca

Natalie Diaz

Traducción de Luis Borja y Brian Seth Parker

Comenzó con él tambaleándose en la Avenida de los Muertos,
mis padres caminando detrás como años viejos en una procesión
él pudiendo arder hasta las cenizas en cualquier momento. Ellos no sabían
qué más hacer excepto estar ahí para recogerlo cuando muriera.

'Letter to My Mother'

Juan Gelman

Traducido por Carolina Encalada

¿por eso escribo versos?/ ¿para volver
al vientre donde toda palabra va a nacer? / ¿por
hilo tenue? / la poesía ¿es simulacro de vos?/ ¿tus
penas y tus goces?/ ¿te destruís conmigo como
palabra en la palabra? / ¿por eso escribo versos? /
¿te destruyo así pues? / ¿nunca me nacerás? / ¿las
palabras son estas cenizas de adunamos? /

Fragmentos de 'Peau d’ame'

Catherine Pozzi

Traducido por Juan Salvador

Resonaban en este día, y no en tu memoria; no estaban en tu cuerpo, sino en las cosas, fuera, –en algún lugar, más bien, no sé dónde, entre las cosas y tú–. No era el recuerdo, sino el sentir. Una fisura, una falla del tiempo, abierta más allá de las entrañas de la consciencia, alcanzaba un elemento nuevo, inagotable, una emoción pura, donde instantes como éste quedaban atrapados.
Estoy sintiendo lo que ya he sentido.

Un oso hormiguero hambriento que hoza en el baldío. 'Libro de las visiones', de Julio Pazos

Andrés Ruíz

Reseña libro

El doble acto de escribir y rescatarse a sí mismo en el proceso se da en Pazos como un fenómeno de la visión. Por supuesto que paisajes, colores, objetos y mutaciones encuentran su lugar de forma gráfica directa; pero en más de una ocasión esta capacidad del poeta como vidente rebasa el plano meramente ocular y se permite “ver” con la ilusión, con el reflejo que se forma en el espejo interior. Este proceso de “descanso de los ojos” revela un mundo rebosante no solo de sabores y olores, sino también de memorias y, por qué no, de sueños.

Euler Granda, el poeta de la palabra incesante

Freddy Peñafiel

Reseña libro

Y en estos tiempos de siglos nuevos, pandemias que nadie puede entender, la posibilidad de andar por la vida muriendo en cada esquina es la paradoja de Euler. Esa muerte y ese renacer en círculos perpetuos que se vuelven concéntricos e inevitables.

Notas para reseñar una novela: 'La débil mental', de Ariana Harwicz

Sebastián Zumárraga

Reseña libro

Y entonces empiezo a pensar que allí, quizás, está el punto: en la decisión de no mantener el argumento, en el descubrimiento de que no hay por qué ceder ante esa necesidad y que la novela puede tal vez acercarse, en ese sentido, a la intensidad de la poesía

Bajo una luz ámbar, la reinvención de lo visible en ‘Fuga permanente’ y otros cuentos de Gabriela Alemán

Margarethe Tirado

Reseña libro

Volver sobre la obra de Gabriela Alemán es para mí una experiencia de goce barthesiano, una fascinación que me desliza hacia un espacio de extrañamiento donde se develan sentidos múltiples. En Fuga permanente y otros cuentos (2020), esta sensación de extrañamiento es producto de las diferentes texturas narrativas en las cuales se desentrañan atmósferas insólitas (...)

La textura brumosa de lo diáfano en los relatos de Daniela Alcívar Bellolio, 'Para esta mañana diáfana'

Cristian Alvarado

Reseña libro

Volver a la opera prima de la prosa narrativa de Daniela Alcívar y descubrir, en la reedición de su colección de relatos, Para esta mañana diáfana (PUCE, 2020), el despliegue de una escritura que no deja de hacerse y de reaparecer como huella persistente en sus novelas y ensayos, me hace pensar en una forma de archivo (en el cual vida y literatura no paran de inmiscuirse, de afectarse)

El corazón de pájaro de Ana María, 'Heredarás el viento', de Ana María Iza

Andrés Ruiz

Reseña libro

La voz poética de Ana María Iza rebosa de esta entrañable sensación de retorno, una vuelta al idilio de su infancia, su crecer en tierra andina. No hay nostalgia, no ha perdido nada; más bien es como si toda esta manera de vivir y ver al mundo se actualizara en su escritura, como si su cultura hablara a través de sus palabras y aflorara en poesía lo que hasta un instante previo parecía ser solo recuerdo

El encanto de lo extremo y de lo extraño, 'Una chica moderna', de César Aira

Eduardo Varas

Reseña libro

Hay un método Aira que se puede descubrir con una búsqueda sencilla, o almacenando datos que el propio autor ha prodigado en centenares de entrevistas. Y este es un método particular: escribir una página por día y llegar a un punto en el que, al estar en las 90, aproximadamente, agotarse, aburrirse y finalizar la historia de cualquier forma. A veces, en lugar de “agotar” ha usado el verbo “aburrir”. Ambos verbos son pertinentes.

Un viaje a través de los viajes, 'Hotel nómada', de Cees Nooteboom

José Luis Barrera

Reseña libro

El autor del libro es un vagabundo por decisión propia: va de África hacia América sin un mapa que lo guíe; cae en un lugar por azar o curiosidad morbosa. Con frecuencia, va acompañado de dossieres en los que acumuló notas, artículos de prensa y fotografías de su destino, de modo que su experiencia viajera es hija biológica de la lectura.

De pie sobre el techo y con silicón en mano, 'La leyenda del poema', de Eduardo Milán

Francisco Muñoz

Reseña libro

Sin importar qué tan retorcidas puedan llegar a ser nuestras escalas prioritarias y qué tan lejos podamos extrapolar nuestras percepciones de lo inteligible, hay una habitación/página para nosotros en este libro.

El espacio posible de la palabra: aproximación a 'Elogio del riesgo', de Anne Dufourmantelle

Alejandro Burbano

Reseña libro

Dufourmantelle ubica a la sustancia misma del riesgo: la pasión, que no es posesión del otro, sino “adherir a un movimiento que nos despoja y nos revela a la vez”. Dejarse llevar por la pasión es también perder los puntos de referencia del mundo, esos que nos ubican e, ilusoriamente, nos hacen creer lo que creemos. La pasión es angustia, sí, porque no es posible la intensidad sin riesgo.

Poesía monstruosamente bella, 'El ave que todo lo atropella', de Sonia Manzano

Juan Carlos Cabezas

Reseña libro

En estos textos, sillas, camas, puertas y pilares tienen manos, costillas y talones. Gólems modernos a los que la palabra escrita se les enreda en las coyunturas. Para Manzano todo es cuerpo caótico, por ende, apenas es abarcable desde el arte.

Reminiscencias nómadas, apuntes sobre la obra de Blanca Varela

Pablo Orbe

Reseña libro

Alejados lo suficiente del mundo, encontramos un lugar para las especulaciones, la fantasía, los sueños y la ficción. Alejados lo suficiente, encontraremos a Blanca Varela perdida en la intensidad del viaje que representa la poesía o la escritura del poema, perdida, recorriendo calles desconocidas, sin posibilidad de detenerse.

Habitar: La vida como virus y el cuerpo como territorio. Tres textos: ‘Irrumpir’, ‘(Des)ocupar’ y ‘Mañana o pasado’

María José Mesías

Reseña libro

El proyecto logra su cometido: cuando los lees y los observas, te conviertes en parte de los libros, te sientes habitándolos. A partir de tu propia experiencia, te haces una con ellos, con tu propia experiencia y significados.

«Nuestros ojos devuelven la luz

Y la luz el silencio

Para nunca reconocerse

Para sobrevivir a la ausencia».

Paul Éluard