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Reseña libro

Bajo una luz ámbar, la reinvención de lo visible en ‘Fuga permanente’ y otros cuentos de Gabriela Alemán

Margarethe Tirado

Número revista:

10

Para Roland Barthes (Paidós, 1994), la lectura literaria no constituye la edificación de una verdad objetiva o una verdad subjetiva, más bien se trata de una operación lúdica que nos sustrae de nosotros mismos. El espacio lúdico, que emerge en el acto de la lectura, deriva en el descentramiento de la razón lógica y la desnaturalización de los elementos cotidianos, conduciéndonos a un estado de goce que es producido por la aproximación a otras imágenes, ideas y significaciones. Volver sobre la obra de Gabriela Alemán es para mí una experiencia de goce barthesiano, una fascinación que me desliza hacia un espacio de extrañamiento donde se develan sentidos múltiples. En Fuga permanente y otros cuentos (2020), esta sensación de extrañamiento es producto de las diferentes texturas narrativas en las cuales se desentrañan atmósferas insólitas, tonalidades difusas y bifurcaciones semánticas, que perturban la percepción homogénea de lo real.


Al desplazarme por los trece relatos de Fuga permanente y otros cuentos, es inevitable sumergirse en la detención de momentos singulares, fragmentos de vida que dan cuenta de encuentros inusitados, diálogos nebulosos, erranzas y acontecimientos que producen una sensación de extravío o desarraigo. Estos instantes, que recorren fragmentos de existencia de los distintos personajes de sus relatos (periodistas, detectives, migrantes, guionistas, etc.), muestran una carga residual que altera el continuum de la vida, rebasando lo obvio y conduciendo nuestra mirada hacia lo subrepticio. Los relatos apelan por una desviación en las formas de percibir la realidad narrativa, mostrando que “todos los eventos importantes en la vida se realizan en la oscuridad o por lo menos en una prisión ámbar” (2020, p. 17). Esta proposición nos exhorta a ver lo visible bajo otro filtro para encontrar lo excedente de una cotidianidad ordinaria, un sentido opuesto que se gesta en lo aparentemente efímero.


Fuga permanente y otros cuentos explora múltiples maneras de desentrañar lo imperceptible en los restos de lo cotidiano. Esta materia residual conforma en los relatos, constelaciones de sentidos que instan a agudizar la mirada para capturar pequeños instantes donde resplandecen deseos, afectos y perspectivas en permanente fuga. En un sentido bergsoniano, podríamos decir que las imágenes buscan en la narración una percepción inmóvil en la que se matice lo singular. No obstante, esta inmovilidad no se remite a un estancamiento determinante; al contrario, significa “condensar períodos enormes de una existencia infinitamente diluida” (1994, p. 244). Se trata de captar el instante del estremecimiento, a la manera del cuento “Extraño viaje”, como si “siete grados de dioptría se hubieran puesto un par de gafas por primera vez” (2020, p. 126). Es ver en las constelaciones producidas aquello que escapa a linealidad del tiempo.


Los relatos no procuran acciones trascendentales, sino puntos de fuga que proyectan pulsiones caóticas y discontinuas. Estas líneas de fuga no son un medio para escapar de la vida, más bien hacen que la vida escape a sus limitaciones, destacando instantes que sobrevienen con irregularidad, como una “migaja de eterno devenir” (2020, p. 74). Esta inconsistencia de la vida homogénea se manifiesta en diferentes momentos, como en el cuento “Fuga permanente”. Este relato narra la historia de una mujer, cuya memoria precaria se ancla en la escritura como único medio de reconocimiento. La temporalidad que regula el curso de sus acciones se fisura y se detiene en el presente para abrir nuevas posibilidades. Sin certezas, solo intuiciones que nos arrastran hacia zonas de desfiguración donde se incorporan nuevas formas de ver y rehacer la existencia.


Las zonas de vecindad, que diseñan estas narraciones, muestran las dimensiones nebulosas donde se produce el extrañamiento que agudiza la percepción. Las estrategias narrativas y los referentes históricos, filosóficos y literarios, son algunos de los recursos que nos mueven a pensar cómo esta escritura muestra una potencia creadora para dar cuenta de lo que escapa a la mirada. La cita: “siamo contenti? son dio, ho fatto questa caricatura...” (2020, 19), condensa a la perfección la idea nietzscheana sobre la creación literaria, como un acto de voluntad que interviene el orden de los acontecimientos y sus temporalidades. En la escritura de Gabriela Alemán esta voluntad creadora perfila diferentes formas para desplegar la palabra en un ejercicio de reinvención de lo visible, mediante diálogos, bitácoras y flujos de conciencia, testimonios que expanden los sentidos a través del relieve de lo imperceptible.


En “Un atado de plumas”, relato escrito en forma de bitácora personal, se aborda el extravío como vía para observar los espectros que escapan a la acumulación de lo mismo. En este cuento la protagonista efectúa una observación minuciosa de sus relaciones personales y los espacios ajenos que la envuelven como la Amazonía o la capital ecuatoriana. No obstante, también experimenta un salto dialéctico que interpela la imagen construida de sí misma, remarcando la interrogante sobre la identidad (“¿quién soy?”). La mirada fragmentaria que implementa procura recabar en los detalles imperceptibles, en los instantes de sustracción de la vida inmediata.


En un momento particular esta mirada se despliega de manera notable sobre lo imperceptible. Durante algunos días, ve a una araña que devora a su pareja después de un ritual de apareamiento, hasta considerar la probabilidad de que su ojo haya captado cómo la araña se lamía los labios después de engullir a su presa, e incluso cómo se retiraba con sus patas delanteras un pelo incrustado en sus pequeños colmillos. Los destellos de lo oculto, en este y en los demás relatos, abordan la ruptura del orden de lo normal y muestran espacios, acciones y sentidos de lo desconocido.


En estos relatos, la imagen alterada por lo imperceptible, abre surcos de incerteza y posibilidad en la existencia agujereada de sus personajes. Gabriela Alemán crea sutiles tópicos en relación a la mirada que se bifurca de lo obvio para registrar la materia excedente que irrumpe lo cotidiano. Fuga permanente y otros cuentos parece remitirnos a la madriguera kafkiana en la que nos sumergimos junto con los personajes para palpar en la oscuridad, en la tenue “luz ámbar”, las fisuras de lo abyecto que emanan residuos de una existencia sin fondo y que remueven lo invisible.



Bibliografía:

Alemán, G. (2020). Fuga permanente. Quito: Centro de Publicaciones PUCE.

Barthes, R. (1994). “Escribir la lectura” en El susurro del lenguaje. Barcelona, Paidós,

Bergson, H. (1999). Materia e memoria. São Paulo: Martins Fontes.




Gabriela Alemán (Rio de Janeiro- 1968) Es una escritora ecuatoriana, miembro de la Academia Ecuatoriana de la Lengua. Estudió Traducción y Literatura Latinoamericana y es Phd en Cine Latinoamericano. Ha sido galardonada con el Premio Ensayo (2004) de la Fundación del Nuevo Cine, el Premio CIESPAL de Crónica (2014) y el Premio Joaquín Gallegos Lara por la obra La muerte silba en un blues (2014) y por la novela Humo (2017). Obtuvo la Beca Guggenheim (2006) y formó parte del Bogotá39 (2007). Algunos de sus libros son  En el país rosado (1994), Maldito corazón (1996), Zoom (1997), Poso Wells (2007) y Fuga permanente y otros cuentos (2020).



Margarethe Tirado Hartmann (Ambato- 1992) es licenciada en literatura por la Universidad de las Artes de Guayaquil. En la actualidad forma parte del programa de Maestría en Investigación de Literatura de la Universidad Andina Simón Bolívar. Ha colaborado con la Revista Pie de Página, Funes Editora y El otro cine. Además ha participado en algunos recitales de poesía, coloquios sobre literatura y filosofía, y proyectos de literatura y las artes transdisciplinarias.