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Obsesión por la libertad

Diálogo con Ana Blandiana, por Marialuz Albuja y César Eduardo Carrión

Número revista:

9

En estos días en que el mundo retrocede hacia la exacerbación del odio y de las divisiones, resulta vivificante haber conversado con la poeta Blandiana, una creadora excepcional que ha sobrevivido no solo al acoso de la censura en la Rumanía del siglo XX, sino también a cualquier encasillamiento debido a su postura de rebeldía. Esto significa que su lucha desde la escritura libró una batalla de doble filo: la supervivencia a través de la libertad creativa y la consecuente clarividencia para evitar que su trabajo literario e intelectual cayera en el realismo socialista que tanta fuerza cobró debido a las circunstancias en su país.


Si bien su obra demuestra un notable interés por lo histórico y lo político, su poesía ha sabido indagar en el misterio de forma auténtica, sin someterse a lo coyuntural o pasajero, lo que ha hecho de su producción un fenómeno que atañe al ser humano desde su universalidad. La presencia del dolor como fenómeno existencial, la resistencia del ser que enfrenta el paso del tiempo, mientras hurga en el enigma de la eternidad, son los móviles de una obra que se ha mantenido a salvo incluso de los conceptos dictatoriales del tercer milenio, como lo políticamente correcto y otras censuras que ella considera equiparables a las impuestas por regímenes caducos.


Ahora, cuando la guerra nuevamente se gesta en Europa del Este, demostrándonos que la historia “se prepara para reinventar la migración de los pueblos”, la poesía se sigue erigiendo como una respuesta insobornable. Y, dentro de la poesía universal, la propuesta estética y ética de Ana Blandiana constituye una puerta que nos conduce a la búsqueda de libertad. No ejercerla, sería un pecado.

Marialuz Albuja & César Eduardo Carrión (MA/CEC): ¿Cree usted que su poesía pudo haber tomado otro rumbo de no haber existido la imposición del Realismo socialista sobre los creadores rumanos y, en general, sobre Europa del Este? ¿Cómo afectó a su escritura el hecho de que su obra haya sido prohibida por tres dictaduras comunistas?


Ana Blandiana (AB): Yo también me lo preguntado a veces, y cuando lo hacía descubría con cierta perplejidad que me faltaba imaginación para imaginar mi evolución en un mundo en el que no me viera obligada a oponerme. No me refiero al realismo socialista, que fue rechazado por mi generación, se había vuelto ridículo y había perdido el poder represivo que funcionaba de forma espectacular en las primeras décadas de la posguerra. Me refiero al acoso de la censura en medio de la cual crecí y me formé, que obviamente me influyó. Sin embargo, paradójicamente, esta influencia no disminuyó mi espíritu creativo, ni la fuerza vital liberada en la escritura, sino que podría decir que lo potenció, en el sentido de que la represión desencadenó mi obstinación y me obligó a no rendirme. Esto no quiere decir que mis poemas y escritos fueran polémicos –salvo algunas excepciones que se han hecho famosas–, sino que lo que no consiguió destruirme logró fortalecerme. Incluso las tres prohibiciones fueron períodos en los que la depresión se vio superada por la obstinación de no abandonar y de seguir escribiendo, incluso cuando no tenía ni el suficiente optimismo ni la suficiente fantasía para imaginarme el momento en que alguna vez se publicaría. Por ejemplo, escribí la novela El cajón de los aplausos durante un período de prohibición con la sensación de que estaba trabajando en un libro póstumo. Me resulta difícil imaginar que todas estas cosas no hubieran existido y no estoy segura de que, sin la constante necesidad de defenderlas, la libertad no se hubiera vuelto perezosa y mi capacidad para mantener el entusiasmo –en griego, la raíz de entusiasmo es theos, que significa dios– no habría flaqueado.


MA/CEC: Su poesía es muy íntima y personal, pero al mismo tiempo es profundamente filosófica y universal. ¿Cree posible hablar sobre lo íntimo sin descubrir en dicho ámbito la resonancia del todo? ¿Considera que su poesía, en este sentido, es también esencialmente política, combativa, rebelde?


AB: Como persona, como intelectual, me interesa el mundo y mi país, lo social, lo histórico y lo político; soy combativa y quizás hasta rebelde, rasgos que mi yo ha tratado de trasladar a la poesía que ha escrito. Sin embargo, de manera extraña, sin preguntarme y un poco en contra de mi voluntad, la poesía ha creado un cuidadoso filtro para eliminar todo lo que estaba demasiado ligado a lo contingente, todo lo que era demasiado fugaz y terrenal, los movimientos demasiado bruscos y las aristas demasiado afiladas, y ha mantenido de la historia solo el dolor, de la lucha solo la revuelta contra el mal y del paso del tiempo solo la eternidad.


MA/CEC: Háblenos de la importancia que tiene la simbología cristiana ortodoxa en su concepción del mundo y en su escritura. En este punto, ¿cómo influyó la historia de su padre en su vocación literaria?


AB: En el concepto de cristianismo ortodoxo, el primer término es mucho más importante que el segundo. El cristianismo es tanto más esencial cuanto más cerca está de Cristo, cuanto más precede la ruptura entre católicos y ortodoxos, la ruptura de la Reforma, y la ruptura de innumerables reformados. Para mí, ser cristiano significa amar al prójimo como a uno mismo y todo lo que deriva de eso, no solo desde el punto de vista místico de la trascendencia sino también de la historia. La ortodoxia me ha marcado no por los dogmas, sino por el estilo y las tradiciones, que se han vuelto populares y representan la conexión con los ancestros y el pueblo al que pertenezco. En cuanto a la influencia de mi padre, abarca ámbitos más amplios que el religioso: el cultural, el histórico, el político y, sobre todo, está la forma en que él vivió todas sus ideas y supo responder por ellas. No sé si su talento oratorio, su capacidad para retener a la gente en la iglesia bajo el poder de su palabra y su fe tienen algo que ver con mi talento literario, pero está claro que a menudo aparece como personaje y modelo en mis páginas, al igual que es evidente que tanto la obsesión por la libertad como la firmeza un poco exagerada de mis ideas morales provienen de él.


MA/CEC: En Variaciones sobre un tema dado, en su tránsito hacia la muerte, el ser amado atraviesa las fronteras del tiempo y el espacio, y nos lleva a cuestionar las nociones de la eternidad del tiempo y la fugacidad de la vida. ¿Se podría decir que la muerte resignifica la ausencia de fronteras en el mundo líquido de estos días? ¿Qué fronteras son realmente necesarias?


AB: Es evidente que la pandemia ha vuelto a poner en primer plano la noción de la frontera y de su utilidad. Además, se puede concluir que la noción de frontera puede ser no solo algo que se opone a los derechos humanos, sino también algo que los defiende y puede salvar sus vidas. Así como en su evolución la arquitectura ha pasado desde las celdas medievales a los modernos apartamentos sin paredes (aunque el precio siempre creciente de la energía sugiera irónicamente lo contrario), la política intenta dibujar mapas sin fronteras, mientras la historia se prepara para reinventar la migración de los pueblos. Pero en lo que concierne al más allá, igualmente dividido en los dos extremos de la vida entre el antes del nacimiento y el después de la muerte, la situación es inversa. Todo ello no es más que una convención inventada por la gente para entenderlo con más facilidad y ser capaces de gestionar el misterio. Pero es una convención pensada a medias, carente de equilibrio. Desde hace 700 años nos movemos por una arquitectura imaginada de manera mística por Dante, olvidando que al otro lado de la vida se encuentra, sin explorar, la mancha blanca del no-ser primordial.


Pero, ¿no sería más sencillo aceptar que somos como plantas que pasan de la semilla a la flor, de la flor al fruto, y de nuevo a la semilla que descansa en el abono, sin que se dibujen fronteras en el misterio que es por sí mismo inescrutable?


MA/CEC: Los opuestos parecen jugar un papel fundamental en su obra. ¿Es posible concebir una poesía sin antagonismos o solamente desde las oposiciones es posible la creación poética? ¿Qué discrepancias considera fundamentales en la concepción de su universo poético?


AB: Nunca pensé en estos términos en mi escritura, pero su pregunta me obliga a aceptar que es natural que así sea, ya que he pasado toda mi vida en la oposición: hasta 1989 ante la dictadura, la represión, la mentira y la manipulación; hoy, ante la cultura de la cancelación, de lo políticamente correcto, que en realidad supone una regresión a lo que conocí hasta 1989: dictadura, represión, mentira y manipulación.


La poesía solo recoge esta resistencia continua y la transforma en algo más profundo, misterioso e indecible, en un miedo ante el mal que abarca el tiempo convertido en historia, como una mancha de aceite que se extiende sin cesar sobre la superficie del océano planetario.


MA/CEC: Resulta muy claro que los temas que trata su obra y el modo en que lo hace constituyen una búsqueda de libertad creativa y un reclamo de libertades individuales y colectivas. ¿Cree que este sea un rasgo en la poesía rumana actual? ¿Será ese el legado de la poesía de Ana Blandiana?


AB: Me parece natural que sea así, ya que durante más de la mitad de mi vida he vivido en una sociedad en la que la libertad era el sueño secreto e inalcanzable de cada uno. Dado que la libertad es una noción vectorial, brilla más en el camino hacia ella y solo existe realmente en la mente de quienes se esfuerzan por conseguirla. De lo contrario, una vez que la tienes, cuando ya no está amenazada, cuando ya no necesitas el valor para ser libre, la libertad se vuelve perezosa, su valor disminuye, y una libertad que no se usa es un pecado mortal. Estoy segura de que estas ideas y estos sentimientos pertenecieron a todos mis compañeros de generación, pero no estoy segura de que hayan pasado sin cambios a las siguientes generaciones que nacieron libres y para quienes la libertad es un hecho sin sentido, casi invisible.


MA/CEC: ¿Qué comparte la Blandiana ensayista con la poeta?


AB: Se trata de una relación de complementariedad. El ensayista trata de analizar y comprender lo que hace el poeta que sigue leyes no formuladas o, tal vez, imperativos divinos. El poeta siente el universo, el ensayista lo piensa.


MA/CEC: ¿Por qué escribir poesía hoy y, sobre todo, por qué leerla?


AB: Porque la poesía puede salvar el mundo, y la gente –aunque sea una pequeña minoría– lo percibe. El hecho de que en las décadas posteriores a la ocupación soviética, en las cárceles llenas de presos políticos de Rumanía, la gente resistiera psíquica y físicamente componiendo poemas que se transmitían por el alfabeto morse y que, a falta de lápiz y papel, se aprendían de memoria; el hecho de que, en la desesperanza de los años 70 y 80 del siglo pasado, en todos los países comunistas las tiradas de los volúmenes de poesía fueran astronómicas y los poetas fueran tan conocidos como los cantantes de rock de hoy en día; el hecho de que desde hace décadas el número de festivales de poesía haya aumentado exponencialmente en un intento de la gente por protegerse del exceso de consumismo y de materialidad; todo eso representa pruebas de la salvación a través de la poesía, o al menos del sueño de una solución así.




Ana Blandiana (Timișoara, Rumania, 1942)

Ana Blandiana (seudónimo de Otilia Valeria Coman) es una poeta, ensayista y activista por los derechos civiles rumana. Blandiana es una de las figuras literarias de Rumania, crítica del aparato político y de censura comunista de Nicolae Ceaușescu. En 1982, recibió el premio Herder de la Universidad de Viena por el conjunto de su obra literaria. En 2005 ganó en Italia el Premio Literario Giuseppe Acerbi, premio especial de poesía, por su obra Un tempo gli alberi Aveva gli occhi (Editrice Donzelli, 2005). Ha recibido también el Premio Internacional de Poesía Camaiore (2005), y el premio “Poeta Europeo de la Libertad” (Gdansk, Polonia, 2016) para el libro de poemas Mi Patria A4 (2010). En 2017, fue galardonada con el Griffin Excellence in Poetry Award (Toronto), un premio que consagra el reconocimiento de los logros poéticos de toda la obra. En 2019 recibió el premio La Corona de Oro de la Academia de Artes y Ciencias de Macedonia de Norte (Struga); el Premio Internacional de Poesía Jan Smrek (2019, Bratislava Eslovaquia), y el Premio Internacional Fondazione Terzo Pilastro (Roma, 2020). Como novelista, su libro Applausi nel cassetto ha sido finalista del Premio Strega Europeo 2021.


Fue presidenta de la Alianza Cívica y directora del Museo Memorial de las víctimas del comunismo en Sighet. Es autora de más de treinta libros de poesía, ensayo, narrativa fantástica y novelas. Su obra se ha traducido a 24 idiomas. Es presidenta de honor del PEN de Rumania, miembro de la Academia Europea de Poesía, de la Academia de Poesía Mallarmé y de la Academia Mundial de Poesía (Unesco). Doctor Honoris Causa de la Universidad de Salamanca 2021.


César Eduardo Carrión (Quito, Ecuador, 1976)

Ha publicado los libros de poesía: Es lodo y es polvo y es humo y es nada (2019), Emboscada (2017), Cinco maneras de armar un travesti (2011), Poemas en una Jaula de Faraday (2010), Limalla babélica (2009), Pirografías (2008) y Revés de Luz (2006). Ha publicado los libros de ensayo: El deseo es una pregunta (2018), Habitada ausencia (2008) y La diminuta flecha envenenada (2007). Fue miembro de las revistas de poesía y ensayo Ruido Blanco y País Secreto. Es Doctor en Literatura Latinoamericana por la Universiad Andina Simón Bolívar. Fue Director de la Escuela- de Lengua y Literatura, del Centro de Publicaciones y Decano de la facultad de Comunicación, Lingüística y Literatura de la PUCE.


Marialuz Albuja (Quito, Ecuador, 1972)

Magíster en Estudios de la Cultura con mención en Literatura Hispanoamericana por la Universidad Andina Simón Bolívar. Ha publicado los poemarios Las naranjas y el mar (1997), Llevo de la luna un rayo (1999), Paisaje de sal (2004), La pendiente imposible (2008), obra premiada y publicada por el Ministerio de Cultura del Ecuador, Detrás de la brisa (2013), colección premio César Dávila Andrade, Cristales invisibles (Gammar, Colombia, 2014) antología personal,  El último peldaño (2015) y Por estas voces (México, 2015). En novela ha publicado En caso emergencia (no) rompa el vidrio (Editorial SM, 2017), premio Darío Guevara Mayorga en categoría novela, y Maura (Editorial SM, 2018). Su obra ha sido traducida al inglés, portugués, italiano, francés, euskera y árabe. En literatura infantil ha publicado libros de relato y poesía: Cuando cierro mis ojos, Cuando duerme el sol, Aunque no sea cuento de hadas esta historia y De viento y sol. Es traductora, cofundadora del sello editorial Rascacielos y catedrática de la Universidad de los Hemisferios.

 
 
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