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Galería

Recepción lunar de El Pez Dorado 

Número revista:

5

El Pez Dorado en el tiempo

Fotografías cortesía El Pez dorado

¿Cómo trasladas las ideas a la expresión de un cuerpo? ¿Cómo logras crear esas imágenes? ¿Qué ideas expresa para ti un cuerpo y los objetos que los acompañan?

La poesía del cuerpo, la poesía de los objetos, la poesía el encierro

Por Paulina Simon Torres

El pez dorado es un colectivo de danza conformado por Jorge Alcolea, Juliana Zúñiga y Cristina Baquerizo que inició sus actividades en 2014. Desde el inicio las propuestas del “Pez” tenían ese algo que muchas veces es casi indescifrable en la danza. Ese algo, era intenso. Una visión profunda de la soledad, de la confusión, de los sueños y los sueños dentro del sueño. Mujeres enredadas en un suéter largo y estrecho; pizarrones de los que nacían tiburones que se comían a esas mismas mujeres, que eran otras, pero que igual buscaban algo en la dirección incorrecta, microorganismos que envenenan el cuerpo, y la recurrente pregunta: ¿Quién eres? 

  

Jorge Alcolea, el maestro, empezó su vida en la danza desde que era casi un niño en Cuba. Dejó su ciudad y se instaló en la Escuela Nacional de Arte en La Habana y de eso ha pasado media vida y cientos de coreografías que llevan su nombre. Ahora es el maestro y coreógrafo de la Compañía Nacional de Danza del Ecuador, cuyos cimientos también se han sacudido desde su llegada. La danza ha dejado de ser movimiento ordenado, simétrico, físico e incluso elegante de los cuerpos y se ha vuelto una narrativa visual, poética, una invitación al caos, una interrogante producida por cuerpos que se contorsionan, caen, se arrastran, se permiten ser imperfectos, humanos, narradores de historias. 

  

Con El Pez dorado, su proyecto personal, la danza se ha convertido en imágenes fantásticas y también grotescas, ha dado vida a criaturas y predicho el futuro, como en su obra “Microscopia” en la que el hombre (unos meses antes de la Pandemia) exploraba el mundo lleno de adversidades microscópicas con su traje de bioseguridad. 

  

En plena cuarentena el año pasado, inventó un nuevo modo de trabajar, partir de la correspondencia y la exploración del cotidiano en el encierro. De ahí nace “Recepción lunar”, que es una extensión de la danza, es una combinación de elementos visuales, pictóricos, sonoros, cinematográficos, líricos. 

  

El cuerpo encerrado ¿Cómo se mueve? Se mueve en medio de sus obsesiones, de sus contracturas, de sus penas y delirios. El cuerpo encerrado se mueve al ritmo de los objetos que le rodean y le poseen. Objeto y dueño, en un duelo a saber quién somete a quién, cuál de los dos saldrá con vida de este tiempo desconocido, inmóvil, monótono, absurdo y vacío. 

  

El Pez dorado ha brindado a Elipsis la exhibición de “Recepción lunar” durante 15 días. Está también un audio de Jorge Alcolea en el que responde a algunas dudas y nos brinda ciertas pistas para adentrarnos en “Recepción lunar” y en la danza producida por El pez dorado, que es un arte en estado de ebullición y efervescencia al que hay que seguir la pista. 

  

Nota: la obra Recepción lunar recibió el Primer Lugar en el Festival Internacional de Danza para la pantalla Movimiento en Movimiento, México. El Premio REDIV (Red Iberoamericana de video Danza), México y Selección Oficial y finalistas en el festival FROSTBITE, Colorado EEUU.