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Nosotros, tierra de nadie

Juan Domingo Aguilar

Número revista:

7

Desahucio


camino solo pienso en otra época cuando nos conocimos
¿por qué no has aparecido antes? el metro hasta la oficina
los paseos con el perro cuando vivía contigo aquel pisito del centro
copas con los vecinos navidades juntos el hijo que nunca tendremos
ahora el invierno me acompaña por otra ciudad camino solo
otro barrio otros vecinos bares perros que no conocen mi nombre

ojalá siguiéramos en ese metro
pienso en el hijo que nunca llevará tu apellido
que nunca vendrá a nuestra cama llorando
esa cama donde otro pregunta quién es el de la foto:

no es nadie





Cementerio


las siete de la mañana la casa de enfrente está vacía
cuando la luz se refleja se pueden ver desde aquí
los agujeros de la pared hay que atravesar con cuidado
varios edificios en ruinas para llegar a la puerta
esa familia tuvo que huir la semana pasada
él tenía una funeraria le iba bien hasta que la ciudad fue ocupada
cuando estalló la guerra el negocio fracasó nadie paga
por un tanatorio son gratis en cada casa en cada esquina del barrio
antes de irse nos preguntaron que por qué no huíamos

tengo dos pasaportes más dijo

le respondí que si él se iba
alguien tendría que enterrar a los muertos





Grupo sanguíneo


la tierra está teñida de un color plomizo
como el de las balas al oxidarse

la sangre cambia de color cuando sale del cuerpo
cuando pasan unos días y todo se vuelve tierra

quiero ser la sangre de hombres y mujeres
que vivieron aquí antes que yo

quiero ser la sangre de todos los que viven en este país

hablarles hacer que entiendan la historia
decirles que la sangre derramada
entiende de colores





Nosotros, tierra de nadie


yo no quiero ser ese hombre
que ve parejas por la calle
y siente ganas de apretar el gatillo

no quiero no puedo
ser ese hombre herido
por la metralla maldita
la metralla que salta
cada vez que nos encontramos
en un bar el silencio
en el ascensor las miradas
por la calle a lo lejos

sé que piensas en mí
cada vez que nos cruzamos
un dolor me nace en el estómago
como si me hubiera impactado
una bala perdida

no quiero pensar en nuestros hijos
en los hijos que nunca tendremos
no quiero que mis hijos
sean mis fantasmas

corretean por mi casa cada noche
duermen en mi cama preguntan

¿de quién es esta tierra?

nuestra les digo

de nadie