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Poema para seducir a Mariano Blatt

Nicolás Esparza

Número revista:

6

El verbo es ergonómico, decía,

Sólo hay que saber calzarlo con cada persona.

Yuri Herrera – La transmigración de los cuerpos



Sucede siempre así:

Enciendo un porro, un pipazo más bien,

Y me pierdo en la selva de las Ideas.

Las calles allí no son calles

Los leones allí no son leones

Altazor cae en picada hacia arriba

Y todo se tensa.

La conexión de todo en el mundo se tensa.

Se tensan los vellos

Se tensan los bellos

Se tensan los bellos vellos de los bellos bellos del mundo se tensan

Se tensan las palabras hasta perder el sentido

Porque setensan ya no tiene ningún sentido

Y enciendo otro pipazo,

Quemo hojitas, como decía el Tripeado

Y tripeo lo que tripeaba cuando tripeaba con el Tripeado, Y teníamos sexo explícito y placentero juntos,

Sexo exquisito y fugaz.

La espuma del THC empapa mis neuronas todavía más Y yo construyo Sentido.

Anagnórisis, me digo

Y celebro con hojitas quemadas

Como decía el Tripeado

Eres el más perdido, decía el Tripeado, carita triste Y pedía fotos de mi verga.

Eres mi yonki favorito, pensaba yo, carita triste Y enviaba fotos arguyendo lealtad,

Algunos meses con novia ya, el Tripeado

O novio quizá,

El Tripeado más perdido, pienso

El Tripeado de cabello largo que describía el mundo con keta, Así como Borges descubría el mundo y el punto donde estaban todos los puntos

En el Aleph,

Quemar hojitas,

El Tripeado y sus hojitas.

Prendo un pipazo.

Anagnórisis.

Abro Google y

Gugleo la casa de Mariano Blatt.

Miro sus fotos, miro su fotolog,

Gugleo a Mariano Blatt y veo sus vídeos,

Leo sus poemas homoeróticos y muy yonkis

Y me siento como una canción

de Tame Impala o Melody’s Echo Chamber:

Me enciendo como motor de tráiler

Y tuiteo a Mariano Blatt:

“Ven. O yo voy.”

Le envío la foto de mi verga que el Tripeado pidió -quemar, quemar, quemar hojitas

Y me masturbo mientras pienso, pienso mucho.

Este no soy yo, me digo.

La poesía no es así, creo yo.

Mariano Blatt me tensa la verga y quiero mostrarle Cómo se hace el amor según cada movimiento literario Y cada lisérgico posible que lameré de su cuerpo, Nos meteremos un cartoncito, pienso.

Él me ofrecerá un cartoncito

Y luego habrá saltos en el tiempo, me digo,

Como sucede en la poesía buena.

Saco un ácido, un ácido que saqué de Montañita,

De aquella vez salvaje y precaria cuando me quedé sin plata para comer

Pero tenía para condones y biela que aseguraban sexo en la playa.

Cito a Palacio: “Una mujer y después pollo frito”. Reconstruyo a Palacio: “Un poeta y después un psicotrópico”. Maldito Palacio.

Armo otro pipacín

Y quemo más y más hojitas.

Arden como judíos, pienso.

Este no soy yo, pienso.

Fumo y dejo de pensar.

Me asgo del ácido,

Me trepo en la punta de la lengua del ácido

Y chupo el ácido.

Mariano y yo chupando un ácido.

Ojalá haya selva, me digo.

Ojalá haya selva,

O desierto

O glaciares

O acantilados

O lagos

O volcanes

Y este se siente como si no fuera Yo,

Pienso,

Sino Otro Yo.

Y soy etéreo, me tenso hacia arriba y ya no hacia abajo, Sigo el camino dorado de Altazor,

Atravesamos bosques,

-hojitas, hojitas, hojitas

Mares,

-algas, algas, algas

Galaxias enteras,

-meteoritos, asteroides, lunas

Este no soy yo, me digo.

La poesía no es así, creo yo.

Claudia Apablaza, me digo.

Anagnórisis.

Abro Google, y busco Mi nombre en el Google

Soy Mariano Infante, me digo

Siempre me creí el Mariano Blatt. Lloro.

Yo no tengo editor,

Pero antes me masturbo,

Pero antes me toco la verga álgida y palpitante, Pero antes consigo la dirección de casa de Mariano Blatt y me saco la ropa,

Soy un antihéroe lisérgico,

¿Un antihéroe o héroe?

¡oh, héroe!

Un héroe de cartón, como decía Azael,

Aquel del poema de mi querido H. H. Montecinos, Aquel que sostenía un pito en su boca y otro en el cuello, Soy Mariano Infante, me digo

Juego a acechar a alguien que se llama como yo, Que cómo es esto posible,

Solo puede haber un Mariano,

Pero yo no soy poeta, y qué chucha importa eso: Mi libro aún no se publica.

YOSOYELMAL

En Guayaquil no se puede publicar,

Pero Mariano Blatt tiene una editorial

-no tengo editor-,

Siempre me creí el Mariano Blatt.

Este no soy yo, me digo.

La poesía no es así, creo yo.

Estoy en el aeropuerto.

Llega el avión.

Las personas

Alrededor

Son cubitos Lego de colores,

Como crayones regados en el piso,

Con piernas largas y amarillas,

Manos amarillas

Cabezas amarillas

          Y cuadradas

                  Y expresivas

Y piernas intercambiables

Y poca motricidad.

Anagnórisis.

eLaSiDo.

Lo tomo.

Lo observo.

Tres cuartos.

¡Del hijueputa!

Aquí no se puede fumar, pero voy aceado,

Tan aceado como un crayón Crayola que crayonea el crayonísimo espacio infinito.

El avión atraviesa tiempo y espacio

Y siento posible el devenir de la entropía de nuestra historia como humanidad.

Los colores saltan,

Las bocas se desprenden de las caras

Las caras mudas mudan de cara

Todo es bello

Todo es eterno en su duración

Pronto

Pronto

Protón

Ya casi estoy junto a Mariano.

Buscaremos juntos nuestros nombres en el Google. Él, poeta de ricas tierras del Chaco y yo, narrador subtropical. Él hablará con la venia de Macedonio,

Yo con la de Palacio

-Pollo frito y pipazo-.

Llego, finalmente.

Mariano ve skates.

Mariano ama ver skates como los gatos a las plantas palpitar con el viento.

Saludamos,

¡Hola, broder!

¡Qué tal, che!

¿Pipazo?

Faso, mejor.

La vida fluye.

El humo fluye,

El THC avanza e invade y los cartones

Y las líneas de la realidad y Mariano con mi nombre en el Google Y los viajes

El paracaídas cayendo hacia arriba

Los cartones de Mariano no son como los que se hallan en el Manso

Son otro trip

¿Qué cosa?

¡Otra onda!

Tomamos sales de baño

La piel del mundo se estira sobre el cuerpo de Mariano, Se la desgarro con besos, besos y mordidas

la belleza de Mariano cae

Su piel cae

Sus músculos

Sin piel

Me excitan

Hay algo sublime en ser grotesco

En no tener piel ni filtro ni mesura

Y olvido mi nombre que buscaba en el Google

Y soy una pobre criatura y me llamo Nico Tiberio Mariano recita poemas y su voz repica en la memoria como en una elegía

Mariano se deshace entre mis manos y mis dientes Un ojo, una falange, un cartílago

Un pedacito de vena, de músculo, de arteria

Y Mariano Blatt vive ahora en la base de mis muelas y recorre mi sangre

Cósmicamente recorre mi sangre

Mientras yo veo skates en su casa

Y preparo fasitos

Para seducir skates