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Poliamor Town

Issa Aguilar Jara

Número revista:

8

Triunfará todo, excepto el poliamor


¿Los cuerpos se aman?

¿Vieron a Octavio —a ese Gael García Bernal joven, delicioso, con la erección que más imaginación nos dejaría a los adolescentes lastimeros del nuevo milenio— estrellar a Susana, sentadita sobre la lavadora? 

Sepan que sí, sepamos entonces que los cuerpos se aman, claro.

Debimos...


debimos entonces estar muy locos para creer que la cordura se resumía en iglesias, brindis mamertos, lunas de miel y maldiciones que los «cuerdos» dicen, los sabiondos dicen, comienzan una vez cumplidos los cinco años de convivencia. Pero cuando amas a más de uno, cuando amas a dos al unísono, cuando amas a dos y tus dedos se frotan con el aliento de terceros, cuartos y hasta quintos, porque volvieron a decir los cuerdos y los sabiondos que no hay quinto malo. 


*


Polímero... porque la unión es el resultado de una naturaleza maldita.


Polivalente... porque eso de los valores es tan, pero tan relativo.


Políglota... porque hasta los libros de ficción que contienen mandamientos de ficción se traducen a varios idiomas.


Polizonte... porque es tan justo como necesario que el viaje y la migración sean libres de paga. 


Poliamor, ¡carajo! —por eso mismo— porque cuando el cerebro o equis órgano más inteligente se atrofia, el amor resucita; desde la cueva, romantiqueando, tambaleando, así de sano pero mal curado. Mal curado, afirmo, como un curador de arte que se ha olvidado que el sentir se llama piel, no moral, no norma, no conducta, no me jodan.


Asumir la vergüenza de desintegrarnos en pieles ajenas


ajenas, ¡bah!


más nuestras que las de «ese», que las de «esa», que las de todos. 

Perder la visión; no porque el amor sea ciego. ¡Falacias! ¡Titulares de la prensa corrupta! ¡Consejitos de millennials! Ciegos nos paramos ante el resto del mundillo porque todo lo que degustamos es a-mor. Degustarlo de alegría y de frente, como a un salmón rosado que yace sin ojos, y nadó tan rápido para acabar en nuestros colmillos, justo antes de volver a procrear en el agua dulce.


*


Amor mío, pudimos lograr tantas cosas, pero decidimos fallar.


Pudimos embanderarnos del poliamor desde lo LGBTIQ, desde el aborto, desde la marihuana; desde cualquier frente noble pero... decidimos fallar. 


Ahora, el consuelo es que quien nos ama nos llorará o maldecirá sobre una tumba: a la que iremos cobijados de secretos, con el cuerpo meciéndose entre la tierra, pero con el amor propio aplaudiendo desde el cielo. 


¿Los cuerpos se aman? Nos parecemos tanto a los animales y todavía nos hacemos la misma pregunta.





Pan


Y mi dolor

se vuelve pan.

Hugo Idrovo



Son días inspiradores:

mi padre nos ha olvidado otra vez.


Yo sostengo la mano de mi madre

le devuelvo el amor

de cuando templaba mis ojos

con una cola de caballo y un elástico que me apretaba las entrañas.


A mí también me han abandonado, le confieso

sin que los labios se abran. 

Nuestras mejillas se rozan

y las lágrimas se encuentran 

como la vez que fuimos una en el vientre.


Puerperio, abrigo, nacimiento. 


Ella sonríe

abraza mis pulgares con sus manos pequeñas

me alejo.


Le digo que el desayuno espera 

que venga pronto

porque el pan sigue caliente. 





De por qué todos los sinónimos de subestimar son tristes 


Sabía que un día pasaría

pero todavía quema tu aceite en mi dorso

donde vaciabas los restos del amor

que quemamos y del que aún

no han volado las cenizas.


Mi amor, dije

cuando te pedí que me alcanzaras una cucharita 

y vi tu cara de ángel alegre

y fue tarde.


Ese arrebato de posesión me cobraría intereses 

nos sentenciaría a poseernos

mirando de reojo al amor equivocado

dormir en nuestras camas. 


A veces te extraño tanto. 


No he ido al doctor en meses

pero sé que el alcohol ya no es mío

me he involucrado con él hasta el hartazgo

y siempre quiere que golpeemos a tu puerta

mostrando el desastre que somos al recordarte. 


A mí me basta con saber 

que una mujer abandonó tu casa

azotada de rabia por tu erección a medias. 


No quiero que seas feliz con otra

ni aunque yo no pueda ser la felicidad tuya:

de este espanto de ser humano te enamoraste.


Yo te juro y tengo la certeza

de que hay jinetes que cabalgan cada noche

sobre nuestros cuerpos.





Y solo queda rendirse



Poesía

Puerto

Pacto

Quiero

robar

sorbos

tuyos


untados en tus

vísceras mojadas en un cabito de

whisky y películas

XXX que nos dejen

yacer en la

zozobra del amor.



Poemas publicados en el libro Poliamor Town, (Casa de la Cultura Ecuatoriana Núcleo del Azuay, 2020). 



Issa Aguilar Jara (Cuenca, Ecuador, 1988) Periodista cuyo trabajo aparece en varios proyectos y medios de comunicación locales y nacionales. Ha escrito los libros de poemas Con M de Mote se escribe Mojigata (La Caída, 2018) y Poliamor Town (Ganador de la convocatoria de publicaciones de la CCE Núcleo del Azuay, 2020). Sus textos se encuentran publicados en la antología iberoamericana Wiwasapa (2016). Cofundadora de Ninacuro Editorial Cartonera. Issa Aguilar fue ganadora de la cuarta edición del Poetry Slam de la Casa de la Cultura Ecuatoriana Núcleo del Azuay. Su trabajo literario ha sido compartido en varios encuentros y festivales nacionales. Actualmente, escribe en su blog: sincablesintierra.blogspot.com