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Reseña Libro

El vértigo de ser lo que no eres, ocupar el lugar donde no cabes

Mauricio Quillupangui

Número revista:

3

La paradoja del teatro es que es tan irreal que podemos estar seguros que es una verdad. En Las mentiras de Aurora y otros textos Fabián Patinho nos conduce hacia un mundo cargado de personajes enmarañados en búsquedas existenciales. Sus dudas se enmarcan en el pasado y los hunden en pensamientos que diluyen su ser. En la pieza “Las Mentiras de Aurora” todos los personajes tienen la predilección de hurgar por los rincones del escenario para develar sus dudas, sus sensaciones. En este rincón la máscara se disuelve.  Es un espacio que congela el resto de la escena. Nadie existe en esos momentos. Ahí los personajes dicen y hacen lo que les place.  Los personajes se muestran transparentes con el espectador. Le comparten su intimidad, se muestran vulnerables. No hacen lo mismo con los otros personajes. Mariana, Santiago, Álvaro al escuchar a Aurora no están seguros si lo que ella dice es verdad o un invento. ¿Aurora miente y con ello enfrenta su realidad?  ¿Aurora es sincera? En uno de sus diálogos dice: “que tu alma, que son tus manos, es lo único verdadero que puedes mirar desde tus ojos y todo lo que está más allá será una mentira”. La duda está presente. ¿Aurora miente?

En “El estigma y el ladrón” se visibiliza un conflicto entre padre e hijo.  Un conflicto metafórico. El padre poeta reprende al hijo que quiere ser doctor. Joaquín, el hijo, se muestra  insidioso con la idea de ser poeta y nos dice :” ¿Papá cuántos poetas se necesitan para cambiar un foco? Ninguno por que los poetas no cambian nada” Este conflicto marca el inicio de la pieza teatral pero da un giro inesperado cuando Joaquín le muestra los estigmas de su cuerpo a su padre.  Gastón paralelamente aparece en escena y también lleva estigmas. Sus diálogos son contundentes, corrosivos y  suspicaces; llenos de lucidez y de un pensamiento crítico. En un diálogo con su madre dice: “sabes que yo tengo un respeto muy grande por Dios como para entrar en una iglesia y menos en fin de semana”. Tanto Gastón como Joaquín se encontrarán en un retiro espiritual resolviendo sus dudas acerca de sus estigmas. Un cura aparece como la imagen de salvación pero ambos encontrarán en todas sus dudas una solución muy sencilla el enamorarse de dos mujeres y ser correspondidos.

Otra pieza que compone este libro es “Elías o quién diablos te crees que eres”. Este monólogo, en su primera escena, nos presenta una especie de cadáver atrás de un sofá. En este ambiente lúgubre y hostil el personaje devela los rincones de su ser. Narra el origen de su tragedia según su percepción. En este acto hay una máquina contestadora que es una especie de compañera de escena. En ella Elías escucha mensajes que van cambiando el ritmo y la temporalidad de la obra. Estos diálogos generan puntos de tensión pues hay indicios que el personaje podría ser causante de un asesinato y lo están buscando. Al final de la escena, desconocemos si Elías está vivo o está muerto o es un fantasma.  En fin, Leer a Patinho, sí con mayúscula, es observar una perspectiva crítica de nuestra sociedad actual, es enfrentarnos a personajes que, con tono poético, muestran lo degradante y gratificante de su existencia. El vértigo de ser lo que no eres, ocupar el lugar donde no cabes. Sentirte extraño siendo humano.

Foto: Silvia Echevarría El Apuntador