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Reseña libro

‘Solo joto’ o la escritura de la voz desde el cine al sur

Esteban Jijón

Número revista:

8

Ni gay, ni queer, solo joto es un archivo psíquico del erotismo abyecto. Un recuento político de la memoria. De aquella que se desparrama por los orificios del cuerpo en una tembladera suscitada por un espejo que no miente, que murmura las palabras —completamente llenas— de una verdad. Iñaki Mori (des)escribe la experiencia colectiva del cuerpo deseante, del homoerotismo que en tensión se teje detrás de la enmascarada de la masculinidad. Solo joto es la sexualidad desbrozada en la imagen y en el sonido de los personajes del cine mexicano, es cuerpo que habla, coyuntura que identifica. No es solo Iñaki Mori quien encarna risografiadx —en un formato que no podría ser sino el del fanzine—, sino la experiencia misma de la jotería, del iracundo y variopinto sur que logra desbordar los márgenes de lo correcto.


Ni gay, ni queer, solo joto nos recuerda el desencuentro constitutivo de una generación con su entorno, la cual está marcada históricamente por el rezago represivo de las identidades, por el estigma y la violencia que las palabras puto, maricón, marica, lagartijo, mampo, mariposón, desviado, invertido, sopa, amanerado, gay y joto imprimen en la carne. Marcada también por el impasse subjetivo —lamentablemente todavía actual— de forjarse como una otredad que, sin embargo, contiene la impronta, la semilla para la lucha individual y colectiva por el derecho a la identificación con una narrativa que dé libre cauce al deseo.


Porque lo maricón, lo invertido y lo joto no es solo una marca que se tilda en la posibilidad de amar, sino en cada acto y práctica de un alguien que ama desde la libertad de ser sí mismx. Es en ese punto —en el arte de lidiar, en palabras de Iñaki— cuando todxs somos la Manuela de Arturo Ripstein o los infinitos (des)amores de Ioshua y Lemebel. Ahí, en el derroche vivo que el cuerpo y el afecto generan desde las palapas, las bondis, las plazas o los parques en lo público, o desde los límites que circundan la intimidad en lo privado.


El archivo personal de películas jotas de Iñaki no hace sino sacar a luz la belleza del fortuito y fogoso azar que puede condensar el intercambio de miradas de un tal Humberto Hermosillo, hasta el desborde erótico de un cuerpx que, bajo la premisa de una fantasía sexual, logra reformular la voz del cine porno mexicano de un Jorge Diestra.


Ni gay, ni queer, solo joto es, entonces, una pluralidad de voces, que, a paso lento, ha logrado condensarse a partir de la experiencia viva del cuerpo y el deseo en América Latina. Es un espejo que no miente, ya que nos muestra no solo una, sino múltiples narrativas en las cuales caminar en son de nosotrxs mismxs y en compañía, siempre, de una historia de la que se puede surgir al enunciar una palabra que reposiciona nuestro deseo como una verdad legítima e indiscutible.



Referencias:

Mori, I. (2021). Ni gay, ni queer, solo joto. Quito, Ecuador: Recodo.




Esteban Jijón (Quito, Ecuador, 1996)

Psicólogx clínicx por la Pontificia Universidad Católica del Ecuador | Cofundador del Centro de Psicología y Psicoanálisis El Arupo | Voluntarix en la Unidad de Salud Trans Tayra Evelyn Ormeño. Apasionadx por la intersección de género, sexualidad, psicoanálisis y literatura. Escribo para hacer de los afectos un cuerpo y bailo para liberar. Plantas, gatxs y fotografía.