Image-empty-state_edited.jpg

Selección de poemas

Jane Hirshfield

Traducción de Safet Bektesevic

Número revista:

5

Today, When I Could Do Nothing


Today, when I could do nothing,

I saved an ant.


It must have come in with the morning paper,

still being delivered

to those who shelter in place.


A morning paper is still an essential service.


I am not an essential service.


I have coffee and books,

time,

a garden,

silence enough to fill cisterns.


It must have first walked

the morning paper, as if loosened ink

taking the shape of an ant.


Then across the laptop computer — warm —

then onto the back of a cushion.


Small black ant, alone,

crossing a navy cushion,

moving steadily because that is what it could do.


Set outside in the sun,

it could not have found again its nest.

What then did I save?


It did not move as if it was frightened,

even while walking my hand,

which moved it through swiftness and air.


Ant, alone, without companions,

whose ant-heart I could not fathom —

how is your life, I wanted to ask.


I lifted it, took it outside.


This first day when I could do nothing,

contribute nothing

beyond staying distant from my own kind,

I did this.





Hoy, cuando no podía hacer nada


Hoy, cuando no podía hacer nada,

salvé a una hormiga.


Debió haber venido junto al periódico matutino, 

el cual todavía se envía 

a aquellos que se refugian en casa.


Un periódico matutino aún es un servicio esencial.


Yo no soy un servicio esencial. 


Tengo café y libros,

tiempo, 

un jardín,

silencio suficiente para llenar cisternas. 


Debió haber caminado primero por 

el periódico matutino, cual tinta suelta 

que tomara la forma de una hormiga. 


Después a través de la – tibia – laptop, 

después sobre la parte posterior de un cojín. 


Pequeña hormiga negra, sola, 

atravesando un cojín azul marino,

moviéndose continuamente porque eso era lo que podía.


Colocada afuera en el sol,

no hubiese podido encontrar su hormiguero. 

¿Qué fue, entonces, lo que salvé?


No se movía como si estuviese temerosa,

incluso al marchar en mi mano,

que la movía a través de rapidez y aire. 


Hormiga, sola, sin compañeras, 

cuyo corazón de hormiga no puedo desentrañar,

cómo es tu vida, quería preguntarle.


La levanté, la llevé afuera.  


Este primer día, cuando no podía hacer nada,

contribuir nada,

además de mantenerme distante de los de mi propia especie,

hice esto.  





All the difficult hours and minutes 


All the difficult hours and minutes 

are like salted plums in a jar. 

Wrinkled, turn steeply into themselves, 

they mutter something the color of  sharkfins to the glass. 

Just so, calamity turns toward calmness. 

First the jar holds the umeboshi, then the rice does.





Todas las horas y minutos difíciles


Todas las horas y minutos difíciles

son como ciruelas saladas en un frasco.

Arrugadas, vueltas con fuerza dentro de sí mismas, 

le murmuran algo del color de la aleta del tiburón al cristal. 

Y solo así, la calamidad se vuelve calma. 

Primero el frasco contiene al umeboshi, luego lo hace el arroz. 





An Hour is Not a House


An hour is not a house,

a life is not a house,

you do not go through them as if

they were doors to another.


Yet an hour can have shape and proportion,

four walls, a ceiling.

An hour can be dropped like a glass.


Some want quiet as others want bread.

Some want sleep.


My eyes went

to the window, as a cat or dog left alone does.





Una hora no es una casa


Una hora no es una casa,

una vida no es una casa,

no puedes ir a través de ellas como si 

tuviesen puertas.


Pero una hora puede tener forma y proporción, 

cuatro paredes, un techo. 

Una hora puede ser soltada como un cristal.


Algunos quieren silencio, otros quieren pan.

Algunos quieren reposo.


Mis ojos se dirigieron 

a la ventana, como hace un gato o un perro al que se lo ha dejado solo.