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El Trono del Tercer Cielo de la Asamblea General de Naciones del Milenio (segunda entrega)

Denis Johnson

Traducción de L.B.C.

Número revista:

4

Victory


the women whose face has just finished breaking

with a joy so infinite


and heavy that it might be grief has won

a car on a giveaway show, for her family,


for an expanse of souls that washes from a million

picture tubes onto the blank reaches


of the air. meanwhile, the screams are packing

the air to a hardness: in the studio


the audience will no longer move, will be caught

slowly, like ancient, staring mammals, figuring


out the double cross whitin the terrible progress

of a glacier. here, i am suddenly towering


with a loneliness, repeating to this woman's

only face, this time, again, i have not won.





Victoria


la mujer cuyo rostro ha terminado de romperse apenas

con un júbilo tan infinito


y pesado que podría ser que la pena ha ganado

un carro en un show de regalos, para su familia,


para una expansión de almas que fluya de un millón

de tubos fotográficos hacia los límites en


blanco del aire. entretanto, están apretando

el aire hasta endurecerlo: en el estudio


la audiencia no se moverá más, será atrapada

lentamente, como antiguos mamíferos de ojos fijos descifrando


la traición tendida dentro del terrible progreso

de un glaciar. aquí, de golpe estoy batallando


con una soledad, repitiéndole al único rostro de esta mujer,

esta vez, de nuevo, no he ganado.





Spring


by now even the ground

deep under the ground has dried.

the grass becoming green


does not quite remember last year,

or the year before, or the centuries

that kept passing over. all of these blades thought

that america´s grief over the ruptured


flesh of its leaders

was another wind going into the sky.

a rabbit stiffens


with hard sorrow up from the grass

and runs. well,

it is another spring and in the clouds


it is ranging spectacle of a crowd

of congressmen accusing one another,

each moving in his own shadow against the next.





Primavera


ahora incluso ya el suelo

profundo debajo del suelo se ha secado.

el césped haciéndose verde


no recuerda tan bien el año pasado,

o el año anterior, o los siglos

que continuaron muriendo. todas estas

cuchillas pensaron

que el dolor de america sobre la carne


rota de sus líderes

era otro viento avanzando cielo adentro.

un conejo se endurece


con dolor duro del césped

y corre. bueno,

es otra primavera y en las nubes


está el espectáculo deambulante de una multitud

de congresistas acusándose unos a otros,

cada uno dentro de su propia sombra moviéndose contra la siguiente.





Why I Might Go to the Next Football Game


sometimes you know

things: once at a

birthday party a little


girl looked at her new party

gloves and said she

liked me, making suddenly the light much

brighter so that the very small


hairs shone above her lip. i felt

stuffed, liked a swiming pool, with

words, like i knew something that was in

a great tangled knot. and when we sat


down i saw there were

tiny glistenings on her

legs too. i knew

something for sure then. but it


was too big, or like the outside too

everywhere, or maybe

hiding inside, behind

the bicycles where i later,


kissed her, not using my tongue. it was

too giant and thin to squirm

into, and be so well inside of, or

too well hidden to punch, and feel. a few


days later on the asphalt playground i

tackled her. she skinned her

elbow, and i even

punched her and felt her, felt


how soft the hairs were. i thought

that i would make a fine football-playing

poet, but now i know it

is better to be an old, breathing


man wrapped in a great coat in the stands, who

remains standing after each play, who knows

something, who rotates in his place

rasping over and over the thing


he knows: “whydidnhe pass? the other

end was wide open! the end

was wide open! the end was wide open…”





Porqué podría ir al siguiente partido de fútbol


a veces comprendes

las cosas: una vez en una

fiesta de cumpleaños una chica


pequeña miró sus nuevos

guantes de fiesta y dijo

que yo le gustaba. haciendo de pronto

la luz mucho más brillante de manera que los pelitos chiquitos


sobre su labio resplandecieron. me sentí

repleto, como una piscina, con

palabras, como si yo supiera algo que estaba

dentro de una gran nudo enmarañado. Y cuando nos sentamos


observé que en sus piernas

había también

breves brillos. entonces

estuve seguro de algo. pero era


demasiado grande, o como el exterior demasiado

en todas partes o talvez

escondiéndose adentro, detrás

de las bicicletas donde yo después


la besé, sin usar mi lengua. era

demasiado grande y delgado para escurrirse

adentro, y estar tan bien adentro de, o

demasiado bien escondido para golpear, y sentir. unos pocos


días después en el parque de juegos de asfalto yo

la derribé. ella se rasmilló

el codo, y yo incluso

la golpeé y la sentí, sentí


cuán suaves sus pelos eran. pensé

que yo podría ser un buen poeta jugador de fútbol,

pero ahora sé que es mejor ser un hombre viejo


que respira  envuelto en un gran abrigo en la tribuna, que

permanece de pie jugada tras jugada, que conoce

algo,  que rota en su propio terreno

limando y limando lo único


que él conoce: “¿porquénoizo el pase? ¡el otro

extremo estaba abierto! ¡el extremo

estaba completamente abierto! el extremo estaba completamente abierto…”