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La morfología de Serafín

Marian Ecarri

Traducción al español por Juan Romero Vinueza

Número revista:

8

Hay un tipo de ángeles en el cielo conocidos como 'Serafines', palabra que podría traducirse como 'aquellos que arden'. Algunos se refieren a ellos como bestias, gracias a sus sorprendentes cualidades físicas: poseen seis alas y eternamente están cubiertos por llamas.


Algunos consideran que se encuentran en el rango más alto de los seres celestiales y que, por su abrumadora pasión, están sentados al lado del trono de Dios; regocijándose incesantemente en un fuego celestial que crea y destruye para siempre, y eternamente busca la pureza.


Además, algunos los consideran mensajeros directos de Dios. A veces, incluso, llegan a aparecer en la Tierra para comprobar su creación y la capacidad para amarse unos a otros, incondicionalmente. Desde mi primera comunión, creí que solo sería capaz de ser un demonio. Y todavía batallo mucho contra esto porque no quiero ser solo eso. Pero, otros días, como ahora, creo que soy como un ángel, o Annemarie Schwarzenbach… ¡o como Santa Marina Virgen! Sin género y todavía intacta.


Y es que no podía ser de otra manera; mi piel es frágil y arde, como un serafín. Sí, y mi presencia es la de una criatura imposible, un mito que nadie puede conocer. Pero, tal vez tengo miedo porque existe algo profano en mi cuerpo. No, no es profano; más bien, monstruoso. Nadie puede corromperlo con el pecado, porque solo yo soy capaz de cometer esos pecados a otros. Solo yo puedo, solo yo podría, en el momento en el que me sienta lo suficientemente seguro para aparecer.


Pero no hay nada sacro escondido. Hay una razón para todas las cosas que nos suceden; tanto, que valorar tan poco la vida, sin siquiera intentar encontrarle un significado, sería ya un pecado mortal.


Aún cuando este supuesto Dios falible o incuestionable, yo no puedo decir que nací en el cuerpo equivocado. No, yo nací en un cuerpo maravilloso, dual y enigmático; uno que quiere vivir con valentía. Uno que es amenazante y, al mismo tiempo, valiente para compensarlo. Nací en un cuerpo que experimenta todas las formas de ser, un cuerpo que arde. La vida pasa de una cosa a otra, cada segundo, para todos. De la forma más intensa posible: nací en el cuerpo perfecto.


A mi madre, y padre, quien dio a luz a una cosa que arde eternamente; sé que nunca hubieras esperado una niña como yo. Y, como me has dicho muchas veces, he sido un desafío que te ha enseñado demasiadas cosas. En palabras de mamá: una lección.


No te culpo por no haber visto las señales, aunque si las viste, quizás nunca las comprendiste. Tal vez no quisiste entender. Sin embargo, si no lo hiciste, está bien, porque yo tampoco las entendí del todo. Pensé que no tenían ningún significado, así que las ignoré. Pero fue algo que, incluso, afectó la forma en que te trataba.


Pienso en cada vez que hablé acerca de ‘lo que significa ser mujer' con otras mujeres y, de alguna manera, me veo a mí misma como una impostora. Una mentirosa que interpretaba un papel en el que no creía del todo. Traté de que me gustara mi feminidad, pero siempre fue forzada y, al cabo de unos minutos, tenía una crisis de identidad y me cortaba todo mi cabello. Hasta me maquillaba para lucir más masculino. Como ves, nunca fue una cuestión de gustos, sino que era reconocerme quién soy y cómo quería que me vieran.


Cuando era niña, incluso, recuerdo que solo me interesaban los personajes masculinos; la forma en que hablaban, caminaban, se movían, se sentaban y se presentaban. Esta fascinación mía era una forma de tratar de vivir a través de ellos. ¿Recuerdas cuando rescaté a ese gatito, Sergio? Lo nombré así porque ese era el nombre que me hubiera gustado tener.


Mirando a detalle, claramente se pueden ver todas estas pequeñas cosas que he estado haciendo a lo largo de los años. Cosas que, inexplicablemente, me hicieron sentir más cerca de mí misma. 'La euforia del género’ también puede ser una fuente de confusión, hasta que comprendas por qué, de entrada, estaba ahí.


No me cabe duda de que tengo unos padres incondicionales o, al menos, realmente deseo que lo fueran. Quiero imaginar que un día, a mis espaldas, me defenderán de los odiosos comentarios que tenía el tío Iván sobre mí. Pero sé que no significa que no lo hubieran hecho antes. Sé que mientras crecía fui una niña difícil y que todavía hay algunas cosas por las cuales me hubiera gustado recibir una disculpa. Pero el tiempo mismo ha sido una disculpa, mucho más grande, y me ha sanado y revelado mucho. Es un poco vergonzoso que la distancia entre dos países haya sido necesaria para, por fin, hablar sin gritarnos. Sin embargo, me alegra que haya sucedido, al punto que puedo revelarte todo lo que soy.


Y no espero que esto sea fácil para ti. Yo tuve toda mi vida para aceptar esto, pero tú estás recibiendo brutalmente, y de golpe, la noticia, como un repentino puñetazo en el estómago. Yo sentí ese golpe, lentamente, durante los últimos veintidós años, hasta que decidí que la vida no se debía vivir en dolor.


Sé que esto puede ser increíblemente difícil, porque siempre he sido tu 'angelita', como me llamabas. Pero, debes saber que no he cambiado y que sigo siendo la misma niña, ¡solo que mejor! Porque ahora puedo permitirme ser tuyo y, por supuesto, mío también. Sé que no hay nada que desees más que apoyarme, de verdad; y, por primera vez, estoy realmente pidiéndote que me apoyes. Necesito que estés conmigo en esta, por favor.


Es importante que comprendas que esto no es confusión; esto es claridad después de años de confusión. Entiendo lo emocionales que pueden ponerse las cosas; sé que fui la primogénita y que siempre fui la favorita de mi abuela. No quisiera perder a nadie por esto. Supongo que mi mayor temor no es que me rechaces, sino que, de alguna forma, yo acabe lastimándote.


Pero por eso sé que esto es lo correcto, nunca antes me había sentido así por nadie. Nunca me importó si lastimaba a alguien, era tan insensible al dolor que no podía entender lo que sentía el resto. Creo que ahora me siento feliz y eso también es nuevo para mí.


Recuerdo que, en el pasado, sentí algo de felicidad y pensé que si eso era lo más feliz que podría ser, nada de esta vida valía la pena. ¡Me estaba perdiendo tanto!


Quiero gritar y saltar sobre mi cama y volver a gritar; me encanta escuchar cómo la gente usa pronombres masculinos para referirse a mí. No quiero sonar repetitivo, es solo que... caray, no... no lo sé... No puedo creer lo que estoy diciendo. ¡Nunca pensé que sería tan valiente! Esta sí es la verdadera felicidad y es purificante. Así es caminar por este mundo con el cabello corto y sangre en tus bóxers.


Para mí, alguien que a menudo vive entre las dos caras de la moneda, ángel y demonio, esto es lo único que conozco de mí que es más santo, incluso más digno de salvación. Esta es la única cosa  por la que vale la pena luchar, porque es la única cosa que realmente he hecho por amor. No por ambición, miedo, aburrimiento, sino única y puramente, por amor. Amor por mí mismo y por quienes están  a mi alrededor, amor por este cuerpo 'dado por Dios'. Esta es la única bendición que me permite gozar. La transfiguración es lo más cercano que estaré de la santidad.


Y continúa; algo dentro de mí sigue ardiendo, como una Notre Dame que se desmorona.  Y mientras ardo, me muestro también quien soy, como si hubiera encontrado a ese Dios. Finalmente, siento que estoy desenmarañando a la persona que se supone que soy. Como si fuera un nacimiento, un bautismo.


¿Cómo alguien podría pensar que ser como soy es un pecado, si nunca me he sentido más cerca de la piedad? Hay algo más grande que yo y esta es la única forma en la que puedo alcanzarlo. Esta es la vida para la que fui elegido. Pero, de nuevo, ¿quién soy yo para juzgar? Todavía siento algo de antipatía contra los clérigos. Todavía me niego a ir a la iglesia.


Pero sus simbolismos siempre estarán cerca de mí. Es curioso: nunca lo pensé, pero, incluso siendo una 'niña', me identificaba demasiado con el santo patrón de los niños rebeldes. Ojalá pudiera decirle a mi yo más joven que no soy tan complicada como pensaba que era.


Puede que hayamos tenido nuestras diferencias, madre, pero tú me criaste lo suficientemente bien como para elegir una vida de conocimiento y valentía. Me alegro de que ahora, finalmente, pueda ser tu hijo.





The Morphology of Seraphim


There’s a type of angel in Heaven known as the ‘Seraphim,’ a name which translates  to ‘the ones who burn.’ – Some refer to them as beasts, due to their striking physical  qualities; six winged and eternally covered in flames.


Some consider them to be in the highest ranking of celestial beings, sitting next to  God’s throne due to their overwhelming passion; reveling ceaselessly in a heavenly fire that  forever creates and forever destroys, and eternally seeks purity.


And then, some consider them the direct messengers of God, sometimes showing up  on Earth to test God’s creation and their ability to love one another unconditionally. Ever since my first communion, I thought that I could only ever be capable of being a  devil. And I still struggle with this a lot, because I don’t want to be just that. But then other  days, like now, I think I’m like an angel, or Annemarie Schwarzenbach… or like Saint  Marina the Monk! Genderless, and I remain untouched.


And it couldn’t be another way; my skin is fragile and burns, like a Seraph. Yes, and  my presence is that of an impossible creature, a myth nobody is allowed to know. But maybe  I’m afraid because there’s something unholy about my body, –no, not unholy, more like  monstrous. Nobody can corrupt it with sin, because only I can commit those sins to others. Only I can, the moment I feel safe enough to appear.


But there’s nothing holy in hiding. There’s a reason for all of the things that happen  to us, and it would be a mortal sin to value life so little, that you don’t even try to find its meaning.


Whether this so-called God makes mistakes or not is debatable, but I can’t say I was  born in the wrong body. No, I was born in a wonderful, dual, and enigmatic body; one that  wants to live with courageously. One that’s threatening, but also brave to make up for it. I  was born in a body that experiences every way of being, a body that’s on fire. Life transitions  from one thing to another, every second, for everyone. In the most intense way possible, I was  born in the perfect body.


To my mother, and father, who gave birth to a thing that eternally burns; I know you would have never expected a child like me. And as you’ve told me many times, I’ve been a challenge that has taught you too many things. A lesson, in Mom’s words.


I won’t blame you for not seeing the signs, although maybe you did, but never understood them. Maybe you didn’t want to understand. But if you didn’t, it’s alright, because  I myself didn’t quite understand them either. I thought they meant nothing, so I just ignored them. But it wasn’t nothing, it affected even the way I even treated you.


I think of every time I’ve talked about ‘what it means to be a woman’ with other women, and somehow, I remember myself as an imposter. A liar playing a part I didn’t quite believe in. And I tried liking my femininity, but it was always forced, and after a few minutes in, I’d have an identity crisis and cut all my hair off. I even do my make up to make myself look more masculine. It was never a matter of taste you see, but about who I am, and how I wanted to be  seen.


Even as a kid, I remember I was only ever interested in masculine characters; the way they talked, and walked, and moved, and sat, and presented themselves. This fascination, it was like I was trying to live through them. Remember when I rescued that kitten, Sergio? I named him that way because that was the name I wish I could’ve given myself.


Looking closely, one can clearly see all these small things I’ve been doing throughout the years. Things that inexplicably made me feel closer to myself. ‘Gender Euphoria’ can be a  source of confusion too, until you learn about why it’s there to begin with.


I have no doubts that I have unconditional parents, or at least I really want you to be.  I want to imagine that one day, behind my back, you will defend me from Uncle Ivan’s hateful comments about me. But I know that it’s not like you haven’t before. I know that growing up I was a difficult child, and there are still some things that I wish I could have gotten an apology  for. But time itself has been an apology, a much greater one, and it has healed and revealed so much. It’s a bit of a shame that it took countries between us to finally speak without yelling.


But I’m just glad it happened, to the point where I can reveal to you, all of this that I am. I’m also not going to expect this to be easy for you. While I had my entire life to come to terms with this, you’re just getting the news brutally and all at once, like a sudden punch  in the stomach. I felt that punch slowly for these past twenty-two years, until I decided life  isn’t meant to be lived in pain.


I know this might be incredibly difficult, because I’ve always been your ‘little angel’ as you called me. But know, that I have not changed, and I am still that same kid, and only better! Because now I can allow myself to be yours, and of course mine as well. I know that  there is nothing else you desire more, than to truly support me, and for the first time, I am  genuinely asking you to support me. I need you to be here for me in this one, please.


It is important that you understand that this isn’t confusion; this is clarity after years of being confused. I know how emotional things might get, how I was the firstborn girl, and always my grandmother’s favorite. I wouldn’t want to lose anyone over this. I guess my biggest  fear is not that you won’t accept me, but that instead, I will somehow end up hurting you.

But that’s how I know this is the correct thing to do, I’ve never felt that way towards anyone before. I’ve never cared if I hurt anyone, I was so numb to pain that I couldn’t understand how it felt to others. I think now I feel happy, and that is new to me as well.


In the past, I remember feeling somewhat happy and thinking, that if this is as happy as one could get, nothing about life is worth it. I was missing so much!


I want to scream and jump over my bed, and scream again; I love hearing people use masculine pronouns to refer to me. I don’t mean to sound repetitive, I’m just… wow, I don’t…  I don’t know… I can’t believe my own words in a way. I never thought I’d be this brave! This is real happiness, and it’s purifying. This is what it’s like to walk this world with chopped hair and blood on your boxers.


For someone who is often dwelling between being two sides of a coin, angel and devil, this is the one thing I know about me that is holiest, worthy of salvation even. This is the one thing I know to be worth fighting for, because it’s the one thing I’ve ever truly done out of love.  Not ambition, or fear, or boredom, but only, and only truly, love. Love for myself and others around me, love to this ‘God given’ body. This is the one blessing I am allowed to revel in. Transfiguration is the closest thing I’ll know to sanctity.


And it continues; something within me continues to burn, like a crumbling Notre Dame.  And as I burn, I also show myself for what I am, like I’ve found that God. I feel like I am finally unravelling the person I’m supposed to be. Like in birth, like in baptism.


How could anyone ever think, that to be the way I am is a sin, when I’ve never felt closer to godliness? There is something greater than me, and this is the one way I get to reach it. This is the life I was chosen to live. But again, who am I to say? I still feel a bit of an antipathy towards clergymen. I still refuse to go to church.


But the symbolisms will always stay close to me. It’s funny, I never thought of how, even as a ‘girl,’ I identified so much with the patron saint of rebellious boys. I wish I could tell my  younger self, that I am not as complicated as I think I am.


We may have had our differences, but you raised me well enough to choose a life of knowledge and fearlessness. I’m just glad I can finally be your kid.





Marian Ecarri.

Nació en Valencia, Venezuela, pero al poco tiempo se mudó a los Estados Unidos, donde vivió hasta los diez años. Por esto el inglés se quedó como la lengua en la que piensa y en la que mejor escribe. A los 17 años, vuelve a los Estados Unidos, donde estudia Cine y Estudios Rusos en la Universidad de Texas en Austin. Mientras está allí, se especializa en el área de guion. Sin embargo, al final de la carrera se dio cuenta de que su formato era otro, la novela. Fue ahí cuando nació su libro; una especie de accidente, y un proyecto que actualmente está cerrando.  A raíz de la pandemia, problemas migratorios, y la inesperada pérdida de su padre, se encuentra en Valencia, Venezuela. Los temas más importantes para su trabajo, son la dualidad, la mitología, la identidad venezolana, la inmigración, y la identidad trans masculina.



Juan Romero Vinueza (Quito, Ecuador, 1994)

B.A. en Literatura en la Pontificia Universidad Católica del Ecuador (Ecuador). M.A. en Literatura Hispanoamericana en la Universidad de Guanajuato (México). Ha publicado en poesía: Revólver Escorpión (Ecuador, 2016), 39 poemas de mierda para mi primera esposa (Ecuador, 2018; España, 2020; México, 2020) y Dämmerung [o cómo reinventar a los ídolos] (España, 2019; Ecuador, 2021), que obtuvo la Mención de Honor del Premio Nacional de Poesía Jorge Carrera Andrade 2019. La primera antología de su obra es Ínfimo territorio kamikaze (Perú, 2021). Compiló, con Abril Altamirano, Despertar de la hydra: antología del nuevo cuento ecuatoriano (Ecuador, 2017), obra ganadora del incentivo de los Fondos Concursables 2016-2017, organizados por el Ministerio de Cultura y Patrimonio del Ecuador. Compiló y tradujo, con Kimrey Anna Batts, País Cassava / Casabe Lands (Ecuador, 2017). Fue uno de los ganadores del Certamen de Ensayo Luis Alberto Arellano y su texto forma parte de Erradumbre (México, 2021). Resultó ganador de la Convocatoria Editorial 2021 del Municipio de Cuenca en la categoría de Poesía con su poemario lírica fracturada para traductores tristes.